Tuesday, October 09, 2007

27.

San Juan de Lurigancho, Lima=Alto Hospicio x 10= ó miles de casas dormitorio sembradas en el desierto, donde las pieles se ponen ásperas y la cabeza pica con el sol por los costrones de tierra y los ácaros gordos que se escabullen como si el cuero cabelludo fuera cuero de perro y los piojos fueran garrapatas y a Luci parece importarle un carajo, como a los niños gitanos de la Plaza Colón de Antofagasta que corren descalzos y a veces desnudos, con las costillas marcadas en sus pieles de terciopelo y las plantas de los pies negras como carbón y sus opacos cabellos rubios, pegoteados como los pelos con pintura seca de un brocha le dan un valor, un precio, según la parvularia (en ese tiempo, esposa del geólogo M), porque así, en esa inmundicia, parecen chicos europeos de campo de concentración Nazi de la película de Spielberg, y para mi estos chicos mugrientos pero rubios, ya eran parte del paisaje de la Plaza Colón como los perros, las palomas, los borrachos y son (serán) inmunes a las enfermedades en contraste con los estornudos de los niños que pasan de la mano de sus madres y la parvularia, toda solidaria, ya pensaba quitarle los chicos a las gitanas y darlos en adopción a familias europeas para que tengan una mejor vida, decía con tono bondadoso, un mejor futuro, una familia que los cuidados los transforme en criaturas indefensas, pensaba, y estos chicos de San Juan de Lurigancho, como los de las tomas de terreno de Alto Hospicio, mantienen la misma inmunología anti microbios, de los gitanos, y sus dientes lucen sanos y fuertes, y su mirada es juguetona como la de los perritos pequeños y saltarines que comparten sus juegos y la española me dice que es buen lugar éste pueblo=ciudad campamento con la mayoría de las calles de tierra, con graffiti en las paredes sobre el Che Guevera, equipos de fútbol y otros de influencia gringa, con pasajes angostos que culminan en canchas de fútbol y casas amarillas que se encumbran una sobre otra como cajas de fósforos y con mujeres que agarran sus tetas como si fuera bolsas para metérsela en las boca a los bebés y con miradas amenazantes del Sendero Luminoso y la pequeña Luci, fascinada con los tatuajes de la española, nos pide por favor que la llevemos... Elige, le dice la española que le aprieta su brazo enjuto y moreno.

1 comment:

bellaco said...

le pegue una maquillada al asunto en su segunda parte, claro, ahora me convence más esta novelilla sucia sobre tráfico de niños.