Tuesday, March 04, 2008

Operación Dragón 6

Gracias a Bolaño, el protagonista de esto ha estado durmiendo en la cama del marido de la mujer del almacén que también tiene dos computadores conectados a internet. Lleva cuatro días ahí, relajado, pero con la misma ropa desde que llegó. Viste un pantalón color caqui de expedicionario, una camisa a cuadros y unas zapatillas marca Puma que, por la noche, deben sacarse al patio de la pequeña casa cuadrada de dos pisos, por la pudrición de las plantillas. La mujer de nombre Amanda –Amanda Pérez Fernández, 49 años- es casada, pero su marido trabaja en una minera ubicada cerca de Antofagasta. De la minera a Alto Hospicio son seis horas de viaje, y el hombre, de nombre Claudio Fuentes Arriagada –de 42 años-, siempre la llama desde su teléfono móvil marca Nokia cuando se sube al bus y vuelve a la casa. Una vez en la casa, con su mujer, Claudio Fuentes se dedica a descansar, es decir: dormir, beber cerveza con sus amigos y comer. Su mujer ya no le gusta, pues por las noches Claudio prefiere masturbarse viendo pornografía en internet. Amanda le contó al protagonista de esto, que su marido era un eyaculador precoz. El protagonista rió de manera burlesca, más o menos así: jojojojojojo.
El protagonista tiene claro que debe irse de la casa. Ella quiere que vuelva a la semana subsiguiente y le propuso, bien motivada y con los ojos brillando de felicidad, preparar algunos platos con pescados y mariscos, más vino blanco. El protagonista le dijo que claro, que le interesaba quedarse en Alto Hospicio, unas semanas más, aunque él no tuviera claro que haría en dos meses. Nunca proyectó la vida más allá de dos meses, aunque ahora por la novela que escribía sobre el sicópata debía hacerlo, proyectarse más allá de dos meses, tal vez tres meses o más. No le gustaba Amanda, pero la casa le entregaba las condiciones para continuar con su proyecto. La mujer arrendaba por minutos dos computadores, algo lentos. Entonces todo sonaba bien, pues podía escribir gratis, lo alimentaban y tenía un dormitorio limpio. Todo por dar sexo y alguna palabra cariñosa.
El libro de Bolaño quedó en el compartimiento donde estaba la revista del cable, la guía telefónica y un recetario de cocina.

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