Wednesday, May 02, 2007

39

A mis pasajeros les importaría si dormí anoche. Se repitieron los ruidos y el aroma a plástico quemado. “Pancho” me pidió plata, urgente -imposible recordar la hora-. Siguió fumando. No lo compadezco ni lo ayudo. Cuando almorzamos hablamos de otros temas. Tampoco le he preguntado porque le falta un dedo -el anular de la mano derecha-. Cumplió con la plata. No fue mucho. Mil pesos para seguir escribiendo, le dije. Sonrió. Estoy en el centro, en Vivar con Latorre. En este ciber destaca un afiche de Jimi Hendrix. Se deduce el tipo de música que escucha el dependiente, un chico de pelo largo que viste una polo de un conjunto de rock que desconozco –otro chico en serie-. Pienso en Toña. Ya sería estúpido que la llamara. Imposible. Debe estar con su chico ameba, relajada, feliz en el mall, como siempre. No la desprendo del mall. Van juntos. Nos conocimos allá, después del cine. Me pidió que la comprara cabritas. Relájate, me dijo. Después la acompañé a comprar un disco. Dijo que le habían recomendado las crónicas vampíricas de Anne Rice. Estaban en oferta. Le compré un libro. Dejamos el libro en el suelo y su CD de un grupo que desconozco lo pusimos en mi equipo de música. Fue como jabonarme con chocolate caliente. Me dejó su número en mi celular. Es lo mejor que me sucedió en estos últimos cuatro años. Me hace bien recordar a Toña, en medio de este delirio sobre Galleguillos que a ratos no resisto. Nunca he sentido culpa, dijo Galleguillos. Para él era lo mismo ser infiel a su mujer que asesinar a una chica. Era libre. En mi caso, la culpa me arruinó, me enfermó.
Tal vez me inventé este blog para deshacerme a pedazos de esta enfermedad. Tal vez contagio a otros con esta mierda.
He pensado mutilarme los dedos de las manos por cada crimen. Quiero sentir el ardor después del corte. Quiere ver la carne colgando de mis manos. Quiero unas manos inútiles, deformes. Necesito una marca física para sobrevivir. Algo. Algo que me indique que ese tiempo murió.
En una hora más parto a Arica –depende de a qué hora lleguen los pasajeros-. Dormiré allá. Julio me pidió que la primera semana hiciera eso. Primero debes ubicarte bien, dijo.
Voy.

5 comments:

xasco said...

como? victima de tu propia trampa? jjajajajajajaajjaajjaajjaja

No sabría cómo escribir ficción, osea, como pa provocar que la gente se pegue con mi historia nop. Todo lo que escribo es real, derrepente son voladas existenciales, historias de personajes de mi familia y cosas así. Me gusta jugar con la música en los posteos también, creo que agregan algo especial, es como ver la historia en colores o con olores ( soy un poco pegá con las sensaciones), Pero todo, todito todo es de verdad... No podría inventar todo lo que escribo, soy cabezona fisicamente pero tengo problemas con los procesos cognitivos y los mapas mentales... me falla, con cuática...

ahí nos leemos.

Fhayruz said...

Mmmm...lo de la automutilación me parece interesante, generalmente la gente que se automutila lo hace por queno puede demostrar su rabia, frustración, dolor o pena de otra manera...quien sabe, quizás a nuestro periodista ya no le vasta con escribir en un blog para deshacerse de sus fantasmas, ahora necesita más...ahora necesita dolor, deshacerse de lo que lleva dentro a travez del dolor...tal vez su intención no es "contagiarlos a todos con esta mierda" si no más bien dejarla salir, es una verdad enorme y hay veces en que las verdades no pueden callarse, el tema es que se mete en problemas si lo dice...no puede hacer más de lo que ya está haciendo y aun así ya no le parece suficiente y eso lo debe hacer sentir frustrado...más frustrado aun...yo creo que es eso mismo es lo que lo hace sentir esa necesidad de cariño físico, el de Toña, olvidarse un rato de todo con Toña...abrazar a Toña y que toda la mierda desaparezca aunque sea durante el momento que dure ese abrazo, o ese cigarrilo despues del sexo...

Siempre trato de imaginar el lugar físico en donde escribe...no me es difísil...

SALUDOS!!

Fhayruz said...

PS: Bindhi es el adorno en la frente que usan las mujeres en la India, aunque en esa foto el bindhi no está...

Aida said...

Desde el principio percibo culpa, esa maldita sensación invernalmente penca que nos quita lo único bueno que aveces hacemos por nosotros. Lo demás, es siempre por los demás o sino por el que dirán. Llega el texto, aunque hay que limpiarlo de comas, muchas para mi gusto técnicamente hablando, claro.
Eso de vomitar y vomitar me encanta porque creo que después de que metemos la pata u otros miembros, cagándola de frentón, aún nos queda el vomito, algo siquiera, para devolver.
Agarra la historia, buena mezcla subrrealista,
aida

bellaco said...

Se agredece el comentario Aida, a esto le falta en todo caso una edición completa. Creo que el blog en todo caso lo dejaré así, la edición, reedición, y reedición.