Sunday, May 06, 2007

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No es tristeza ni pánico. Es una sensación de encogimiento e invalidez. Puede que quede tirado en la calle, me tapen con una frazada y tilden el paquete de paté como N.N. Sin embargo este golpeteo del teclado, a ratos furioso, me hace revivir.
Mi intención es que esto, de alguna manera, llegue a tus ojos de y se esparza por tu sistema nervioso y como si fuera cocaína recobres tu lucidez y te dejes de guevear haciéndote el inocente. Tal vez después de leer, consideres la tuya como una mala historia, carente de suspenso –se me ocurre-, egoísta, escrita desde mi lado, para salvarme solo. Puede también que la llegues a odiar por mi falta de arrojo, por mi cobardía, por mi afán exhibicionista. Dirás, con cara de resignado, que te puse como un microbio al lado de Chikatilo o Garavito. Lo eres. Quizás desees más detalles sobre la manera como le cortaste los pezones a una de las chicas (Te invito a escribir esos capítulos). Quizás desde tu imbecilidad actual recobres la memoria, y narres a tu manera los detalles más sórdidos de lo que hiciste. Tu ego te lo pide. Tu ego te pedirá más asesinatos. Sé que volverás a la calle y seguirás matando, es así, y le pedirás a otro periodista corrupto, enajenado, que te escriba la segunda parte de esta historia.
Se qué ahora eres una especie de santón que te sirves de las nauseabundas almas de unos imbéciles e ignorantes criminales, según el cura Sergio. Me dijo que estabas escribiendo un Apocalipsis. ¡Imbécil! ¿Quién te crees? ¿El Juan de la Biblia o algo parecido? Un Apocalipsis, el muy imbécil, el muy guevón. Desde tu cama clorada e iluminada con tubos fluorescentes asustas con el infierno a todo el mundo, con ese Apocalipsis bastardo, porque no entiendes que nuestra naturaleza es así: fornicaria, ladrona, homicida, adultera, avara, mala, timadora, deshonesta, envidiosa, difamante, orgullosa y desatinada ¿Supongo que también te crees el anticristo? Hay muchos anticristos en la calle, mírate tú, a tu alrededor y verás los anticristos que andan como moscas buscando un lugar donde arrancar una partícula de mierda, como si la mierda valiera tanto, como si la mierda fuera tan importante y trascendente. Recuerdo la frase del gringo Ted Bundy, un ser de tu calaña aunque era abogado, militante repúblicano y "encantador" el muy mierda, según sus amigos. Dijo: "Nosotros, los asesinos seriales, somos sus hijos, sus maridos, los que están en todas partes... Y claro, mañana muchos de ustedes van a despertarse muertos" -Fue apresado y ejecutado en la silla eléctrica, luego de ser condenado por el crimen de 14 mujeres, aunque se afirmaba que las víctimas ascendían a 100, hecho que nunca se probó-.

Tal vez el cura Sergio no exista y sea una fantasía para alcanzarte. No encontré su nombre por ningún lado en la guía de teléfonos. Se encogieron de hombres cuando pregunté en una iglesia católica ¿Busco a un sacerdote llamado Sergio? Le repito: ¿Conoce a usted un cura que se llama Sergio, y que trabaja con los presos de la cárcel? ¿Por favor conoce a usted a un puto cura que se llama Sergio?Después de entregar el taxi a un pariente de Julio, decidí quedarme en Arica, a esperar convertirme en un N.N. Recorrí una calles estrechas abultadas de comercio y barullo de hippie andinos. Leí letreros de comida vegetariana y sentí el vaho marihuano. Bebí un jugo de frutas y lo vomité, quise calmarme con un cigarro y volví a vomitar. No he comido nada desde el jugo. Siento un poco de hambre, pero el asco me doblega cuando huelo desde mis dedos el olor a transpiración desde mis axilas calientes.
(La foto es de Ted Bundy).

1 comment:

Aida said...

De todas maneras es mejor eso de "a lo hecho pecho" que andar arrastrando la culpa y escribir, como dices, desde mi lado. El tipo acorralado pareciera no perdonarse el mismo y tiene clara su gran cobardía. Me gusta eso de que el autor lo pasee por los ciber trando de alivianarse la conciencia con la recetita común ver la paja en el ojo ajeno...
aida