Saturday, April 21, 2007

34.

Esta mañana un chico de cuatro años -calculo- me apuntó con su ametralladora luminosa en la sala de espera del hospital. Disparó contra mí varias veces. Se sorprendió al comprobar que no moría. Luego intentó con una mujer que estaba a mi lado. Ella tenía fiebre. El chico se sonrío cuando la mujer cerró los ojos y se hizo la muerta. Después apuntó la pistola a una máquina de café. Su madre, en tanto, lo miraba con pasividad, con ojos enfermos.
El niño siguió disparando después que su mamá se perdió tras la pesada puerta de la sala de urgencia.
Imaginé a un niño Cho Seung-Hui –el surcoreano autor de la matanza de la universidad de Virginia Tech- jugando con su ametralladora luminosa.
¿Qué habría pensado Galleguillos del surcoreano? Galleguillos se habría enterado por el diario, al otro día. El nunca siguió la CNN y ni tampoco veía noticieros. Trabajaba a la hora de los noticieros. En todo caso yo se lo habría contado en el V16, con los detalles, como debe ser.
Pienso que Cho partió con una masturbación frente al espejo. Sus testículos dispararon hasta el cansancio sobre su imagen.
¿Qué culpa tuvieron los universitarios? ¿Qué culpa tuvieron las chicas de Alto Hospicio? Galleguillos como Cho o Chikatilo trascendieron a su desgraciada manera. Se me ocurren los tantos otros que trascendieron como ellos, asesinando. En la historia reciente de Chile hay muchas justificaciones –porque este país es de justificadores- para cubrir los asesinatos masivos o los asesinatos en cadena o los asesinatos por una causa inclusive (mientras los desaparecidos seguirán ahí, bajo tierra, fondeados en hoyos, en fosas, al fondo del mar, esperando).
Pienso –aquí entre las bocanadas de fritura que expele el rectángulo de aluminio cargado de aceite y papas, en este ciber marginal- en la congoja cínica de Bush, de padre de su familia, cuando se lamenta por los chicos asesinados por Cho, y el contraste con su guerra: con sus marines humillando a los prisioneros. Si Cho hubiera sido norcoreano, ya Bush le habría declarado la guerra a Corea del Norte. Ganas le sobran a Bush.
Le tengo bronca a ese Bush como a Cho. Son esa clase de sicópatas mediáticos que se vienen; sicópatas que buscan el aplauso universal; sicópatas de ametralladores luminosas.
Galleguillos, en cambio, fue el perfecto sicópata de una despreciada toma de terreno de Alto Hospicio, donde la CNN no llega ni los noticieros impactan; donde los crimenes son pan de cada día y donde cada uno trata de salvarse como puede. Galleguillos es un sicópata tercermundista, como el Monstruo de los Andes o Garavito. Me dijo que sentía como un hormigón, un insecto controlador de polillas. Le dije que era un fascista de mierda. Se río como hiena, como siempre.
También me reí después que Natalia, hace media hora, me dijera que mi dinero estaba en el banco. Es sábado, le dije. Tendré que esperar hasta el lunes para ocuparlo.

Wednesday, April 18, 2007

El monstruo de Los Andes

... López (el monstruo de Los Andres) actuó a finales de los años 70 y principios de los 80, tiempos convulsionados por dictaduras, guerrillas y narcotráfico. Pudieron haberle achacado más asesinatos (era un delincuente marginal). Reconoció 300. La sacó barata: se ganó la perpetua en una cárcel de Ecuador. Ni la policía de Ecuador creyó en la desaparición de alrededor de alrededor 100 mujeres (en Perú y Colombia sumó el resto). Las autoridades concluyeron que las desapariciones se estaba produciendo debido al crecimiento de la demanda de esclavos sexuales y trata de blancas, hasta que alguién encontró una fosa común, un hoyo... (del fragmento 33)

33.

Por Pedro Alonso López, “El monstruo de los Andes”, pude saber algo de su niñez y su relación con su madre.
Galleguillos no se convencía de que López -colombiano- asesinara a 300 mujeres entre Ecuador, Perú y Colombia. Yo tampoco. López actuó a finales de los años 70 y principios de los 80, tiempos convulsionados por dictaduras, guerrillas y narcotráfico. Pudieron achacarle más asesinatos (era un delincuente marginal). Reconoció 300. La sacó barata: se ganó la perpetua en una cárcel de Ecuador.
Ni la policía de Ecuador creyó en la desaparición de alrededor de alrededor 100 mujeres. Concluyeron que las desapariciones respondían al crecimiento de la demanda de esclavos sexuales y trata de blancas, hasta que alguien descubrió una fosa común, un hoyo.
Para nadie debe resultar grato reconocer que su madre fue prostituta. Por eso me crio mi abuela, me dijo. López fue hijo de una prostituta; el séptimo de 13 hermanos, nunca tuvo una infancia normal. Galleguillos tampoco. La madre de López era una mujer dominadora. Llegó a torturar a su hijo. Indiferente a sus obligaciones en el hogar, cualquier pretexto era bueno si le permitía estar en las calles.
Así comenzó a delinquir. Ignoro a que edad Galleguillos cometió su primer crimen, pero partió en el sur –según me dijo- después de la muerte de su abuela.
Pedro Alonso partió en la cárcel a los 18 años. Asesinó a sus cuatro violadores.

Nunca pensé que viviría en este sector -cerca del hospital-. La pensión es barata. Las habitaciones son de una madera que parece corcho. Hay olor a pasta base después de las 22 horas. Mis vecinos son vendedores ambulantes y fuman cuando pueden. Siempre me invitan. Creo que les intrigo. A estas alturas no sé que mierda parezco. A la dueña de la pensión, Teresa, le pagué dos semanas. Todas las noches he escuchado sus gemidos secos. No me preguntó siquiera el nombre, menos que hacía. Sólo me recomendó que tratara de no fumar dentro de la habitación. Es buen lugar para ocultarse. Hoy cuando llamé a Toña, me contestó un chico.
“Papa ciber” se llama esta porquería donde estoy ahora. Mientras escribo esto, a un metro hay un gueón friendo papas. Es un ciber hediondo, pero barato. Intanteré con Natalia: todavía me debe plata.

Cuando murió su abuela, Galleguillos, con 14 años, regresó a vivir con su madre, coincidió con el tiempo en que conoció a Ana, su primer amor.
Me justificó que su primer crimen fue por defender a su madre.

Tuesday, April 17, 2007

32.

Me fue mal con su encargo pero averigue algunos datos que le pueden servir.
Los presos me dijeron que estaba en tratamiento. No insistí. Me explicaron que el tratamiento consistía en drogas para dormir. A veces pasa tres días sin dormir, leyendo o escribiendo. Un gendarme me dijo que habitualmente pedía libros de ciencia ficción -a la biblioteca-. El último que leyó fue Los Astronautas de Yavé de J.J Benítez.
Me llamó la atención que escriba su propia versión del Apocalipsis: “...Dios no tendrá piedad ni misericordia con nadie, exterminará a todos los impíos y triunfante cabalgará junto a su ejército sobre la ciudad destruida por el fuego celestial”. Me lo recitó de memoria Javier, un boliviano que está preso por narcotráfico. El es uno de los que está convencido en la inocencia de Galleguillos. “Por sus manos escribe Dios”, me aseguró.
Al igual que usted me interesa el tema de Galleguillos. Sé que es culpable porque creo en la justicia, aunque trataré de ganarme su confianza para que reconozca sus crímenes y le pida perdón a Dios y a las familias involucradas.
Bendiciones, Sergio. (Posiblemente el viernes intentaré acercarme a él. No se preocupe cuando tenga la oportunidad le preguntaré si lo recuerda).


Gracias padre. He pensado que por ahora es mejor que no le pregunte por mí. Apelando a su buena voluntad me interesa que me siga contando a través de estos mail, más detalles sobre su actual situación. Me interesa también ese apocalipsis que escribe. Le insisto: escribo un reportaje sobre Galleguillos, para una revista de México. Saludos y en las próximas semanas me apareceré por allá.

Un abrazo y gracias nuevamente por su aporte.


Vengo de caminar por la playa. Siento arena dentro de las zapatillas. Estoy en una casa, frente a Cavancha, que a la fuerza fue dispuesta como ciber. Son las 15.30 horas. A mi lado hay una gringa media gruesa que mueve los dedos como enajenada. Ni siquiera tuvo la amabilidad de mirarme cuando me senté a su lado. Lo primero que haría sería echarle desodorante. A este ciber le falta ventilación.
Me puede ayudar, me dijo con su acento gringo.
Claro, le dije.
Cuando me agaché a conectar el cable de su cámara fotográfica al PC me encontré con el rostro de Charles Manson tatuado en su pantorrilla. Pensé en la manera en que recordarán a Galleguillos. Tal vez en 20 años más la gente se olvide.

Sunday, April 15, 2007

31.

Marta Belmar tenía un parecido físico a su primera novia.
Conoció a Ana –creo que tenía otro nombre- en una liceo de Linares. Me mostró las cicatrices en su muñeca. La chica regresó con él para que no se matara. Después la golpeó por puta.
Marta Belmar subió al V16. La saludó con un beso en la mejilla, afectuosamente. Vivían cerca. Era la madrugada de un día de verano, hacía calor. Abrí la ventana del auto. La chica bailaba en un grupo folclórico. La encontramos afuera del Club Deportivo Norteamérica, en calle O’Higgins –donde todos los fines de semana se organizaban tambos-. Veníamos de jugar fútbol y beber cervezas. Le preguntó cuánto le cobraba a La Negra. Te llevo gratis, pero si me esperas unos minutos. Vamos, respondió la chica.

Esta tarde le dejé unos bombones a Marta Belmar y a Sarita Soto. Una mujer que estaba en la animita me preguntó si me burlaba de la desgracia ajena. Le dije, de manera irónica, que era una especie de ritual psicomágico. Me puso cara de incrédula como si tratara con el peor charlatán. Ahora estoy en un ciber, en avenida Los Cóndores en Alto Hospicio. Espero la respuesta del cura Sergio.

El padre de Marta no cree que su hija esté muerta. Hace un tiempo pidió la exhumación de los cadáveres. Marta tenía buenas calificaciones en el liceo, además destacaba en el grupo folclórico. Era morena, delgada, de caderas gruesas y pelo negro. Sus piernas eran largas y carnosas, bellas. Sobresalía en la diablada que participaba. Era devota a la Virgen del Carmen, como su familia. En julio peregrinaban a La Tirana.
Era la única de hija de Luis Belmar, el pelado como le decía Quispe.

La chica no se sorprendió cuando me bajé en el último rincón de la población Jorge Inostrosa. "El Colocolo" –el trafi- tampoco. Cuando lo encendí, Marta afirmó que su pololo fumaba. Me pidió una quemada, mientras Galleguillos permanecía quieto, como gato aguardando a una paloma.
Ana quedó embarazada de su padrastro. Galleguillos quiso matar al padrastro, pero este le sacó la mierda antes por golpear a su hija. Le dijo que a la próxima lo mataría.

Marta propuso ir a la discoteca Kamikaze, a comprobar si su pololo la engañaba. Pásate para adelante, le dijo Galleguillos. La chica le hizo caso. Nos paramos en los estacionamientos del Kamikaze. Aproveché de beber más cerveza y quemar un resto. Galleguillos y la chica estaban al acecho. Gueones tontos, le dije. Marta tuvo razón con su pololo. Galleguillos aceleró y alcanzó a golpearlo. Retrocedimos como a 100 por hora y nos largamos hasta la salida sur de Iquique. Pasamos Los Verdes. Marta estaba borracha, yo igual.
El papá de Marta recorrió prostíbulos de Tacna, Cochabamba, La Paz y Santa Cruz de la Sierra. No la encontró. Por eso le redactó una carta al presidente Lagos.
La chica accedió a los besos de Galleguillos. No le costó desnudarla. Sus senos eran grandes y blandos. En medio del acto le vino un ataque de epilepsia. El resto fue buscar una manera como tranquilizarla, hasta que Galleguillos se descontroló.
Sentimos paz cuando terminamos.

Friday, April 13, 2007

30.

...entiendo que se cree un semidios (o los presos lo hacen sentir así). Es inteligente, manipulador, en comparación a otros criminales que he conocido.
No está aislado. Si bien no recuerda -o no quiere reconocer- los crímenes, su presencia y los prejuicios hacen que uno sienta que está frente a un criminal. Su mirada es penetrante. Sus dedos son cortos, sus manos anchas y sus brazos fuertes. No podría decir si está más flaco o gordo. Sólo vi las fotos que todos conocen cuando se declaró culpable. Entiendo que uno siempre se fija en detalles como las manos o la mirada cuando se trata de asesinos. Inconcientemente uno lo imagina matando.
Me saludó vigorosamente. Me aclaró de entrada que estaba decepcionado de Dios -había olor a cloro en el cuarto-, que se aburrió de la Biblia y que Alto Hospicio era un pueblo perdido en el desierto, un lugar hecho por el gobierno para arrinconar a los pobres, a los marginales; un perfecto sótano de Iquique...
Me dijo que como taxista vio muchas cosas terribles, pero trató de ayudar en contraste con otros que se cruzaron de manos. Me habló de rescatar como el pescador de hombres. Se silenció unos minutos, y me habló de la vida eterna, de la trascendencia de la muerte, del paraiso.
Gesticuló con sus manos para decirme que su misión en la tierra era ayudar a otros para alcanzar la vida eterna, al mismo Dios. La conversación estaba siendo grabada por una cámara ubicada en el techo de la sala.
Dijo que Dios le había dicho que se declarara culpable.
Después recordó ver a chicas adolescentes prostituyéndose por droga. Culpó al gobierno y a Soria, el alcalde de Iquique.

Al final me dijo estaba preso por un complot en su contra tramado por el comisario de Alto Hospicio, un tal Marambio.

Esto fue ayer. Ojalá te sirva, bendiciones.

Sergio
(Me han dicho que los gendarmes lo utilizan de monitor antidrogas y que se ha ganado el respeto de los otros presos, aunque en el pabellón comparte con peruanos y bolivianos que cayeron por narcotráfico).
Tal vez el domingo pueda conversar con él.
Pregúntele por mí. Gracias.



Tuesday, April 10, 2007

29.

Galleguillos dijo que yo era como su Mateo -el de la Biblia-.
Fue después de una fiesta en la comisaría, cuando amanecía. Las chicas que nos acompañaban rieron de manera burlesca. Galleguillos les siguió el juego. Me sorprendió tanta complicidad. Parecían amigos. Estaban medias aturdidas por la noche y con el cutis brilloso. Podía oler su sexo blandusco, chorreante. Una me dijo que yo parecía un oficinista alcohólico, de esos con doble vida. Eran tres. Abrí la ventana. El viento de la madrugada limpió la oxidada atmósfera. Ibamos rápido, a 140 km por hora según el tablero del V16. Pensé que Galleguillos se dormía y terminaban las desapariciones, pero ya estábamos en Iquique, por la circunvalación en dirección a la Zofri. Andaban armadas, según Galleguillos. Con cuchillos. Las dejamos en su casa, en la Jorge Inostrosa. Le dicen “las chicas superpoderosa” y son primas, afirmó Galleguillos.
Unos meses después una de esas chicas, Mariela –creo que se llamaba- me acusó de que esa noche le robé una cadena de oro.

En el hospital, una enfermera me habló de la niña heroína. La atendió después del ataque del psicópata. La chica hablaba bastante, de su pololo, de su mamá… no parecía shockeada, a pesar de lo que se decía. Hace una hora pasé por el lugar donde vivió la chica, según me dijeron los vecinos. Había una mediagua habitada por unos hermanos ecuatorianos cesantes, que por oídas sabían de la historia. También pasé por la casa de Galleguillos. Es un montón de escombros, pero hay indicaciones, como unos graffitis, que indican que hay vivió el psicópata de la conchesumadre...
Su mujer me invitó a pasar. Le dije que no se preocupara, que esperaba afuera a su marido, pero insistió. Recuerdo que las paredes estaban decoradas por unos cuadros chinos de color rojo. La sala estaba ordenada y destacaba un florero con unas rosas medias marchitas. La mujer me sirvió un vaso de Bilz y encendió el televisor. La dejó en un partido de fútbol inglés. Me preguntó si venía a buscar a su marido para jugar. Le respondí que era taxista, y venía por un asunto del auto. A los cinco minutos apareció Galleguillos, con una mochila. Vuelvo de madrugada, le dijo a la mujer que asintió con una expresión de conformidad. Le ofreció si la preparaba un sándwich. Demoró diez minutos.
Esa noche asesinó a Sarita Soto Rubilar.

A la fiesta de Marambio llegamos como a las cinco de la madrugada. La bulla de la comisaría podía escucharse en toda la cuadra. Los vecinos estaban resignados. Galleguillos recibió la llamada de Marambio cuando se aprestaba a quemar su camisa ensangrentada. Justificó la muerte de Sarita porque no tenía otro futuro más que la miseria. Fue un golpe certero en la cabeza. La chica no sufrió en comparación a Marta Belmar.

Sunday, April 08, 2007

28.

Hace una hora salí del hospital. Son las 20.30 horas. Estoy en un ciber hediondo a fritura, estrecho. Las cosas no salieron como quería. Pudo ser una gripe degenerada, los palos del taxista o cualquier otra infección.
Me atendieron bien, aunque no faltó quien me puso cara de asco.
Superhugo se acordó. Una negra lo acompaña en la foto. Dice que es colombiana, de Envigado. Es nueva. 30 mil sale la hora, con derecho a un trago. Su sauna se llama Annaiss. Está cerca de aquí, aunque no tengo ni plata ni ganas.
El cura de Arica también se acordó. Dice que me puede contactar con Galleguillos. Lo verá en dos semanas, a finales de abril. Tengo tiempo para seguir con esto. Mañana subo a Alto Hospicio.

Thursday, March 29, 2007

27.

Disparó tres veces contra la cabeza de María Elizabeth. Fue como reventar una bolsa de agua.
El retrato de Galleguillos era del perfecto matarife de ganado. Estaba ensangrentado, pero tranquilo, como si matar fuera algo normal, un oficio después de todo.
Cantó, incluso, una antigua canción (...blanca y radiante va la novia) de Antonio Prieto, que emitía la radio. “Ese gueón es de Iquique”, me dijo por Prieto, mientras su pie derecho aplastaba la mano del cadáver. “Chao gueón enfermo”, le dije.
Después supe que el arma pertenecía a Marambio.

Esa noche nos juntamos para hablar sobre Quispe. No nos llamaba. Sospechaba. Todos los diarios nacionales habían sacado amplios reportajes sobre Alto Hospicio, al igual que los canales de televisión. Se hablaba de hasta 12 desaparecidas. La gente se atrevió a denunciar. Ya los pacos no les iban a decir que sus hijas eran putas. Alguna policía seguía con la tesis de trata de blancas, tal vez a esas alturas para despistar al criminal.
María Elizabeth vivía cerca de Galleguillos. A pocas cuadras, me dijo. La mujer de Galleguillos conocía a la madre de la chica. De ahí que esporádicamente Galleguillos la llevara al liceo. Días antes del crimen, María Elizabeth no quiso subirse al V16.


Todavía me duele la muñeca. Le dejé un mensaje a Toña. Ella es la única que me puede decir si las cosas por allá siguen igual. He revisado los diarios por internet y no encontré nada. Estoy en una central de llamadas teléfonicas, que tiene un computador. No es el mejor lugar para conectarse a internet.

Recuerdo que María Elizabeth tenía hambre. Nos detuvimos en unos locales de comida rápida, en la subida de Iquique a Alto Hospicio. Galleguillos no daba señales, ni tampoco dijo que me fuera. Parecía normal. Comimos una grasosa porción de papas fritas. Luego compramos cervezas. Estacionamos frente al Terminal Agropecuario. Nos reíamos de los líos amorosos de María Elizabeth. La chica era alegre. Sin embargo cometió la torpeza de decirle a Galleguillos que desconfiaba de él. Ya estaba media borracha. Que incluso tenía cara de sicópata. No le encontraí la cara, me dijo, y se rió de manera burlesca. Soy degenerado vos gueón, le dijo. Mi mamá dice que vos tenís algo que ver con los crímenes.
Galleguillos, en vez de seguirle el juego, se silenció como acusando el golpe. La chica se iba al lado mío. Me coqueteaba. Traté de besarla, pero en su borrachera me detuvo. No seai patudo gueón, me dijo. Galleguillos escuchaba a Luis Dimas.
Galleguillos propuso que fuéramos al mirador del Cerro Dragón. Antes compró más cerveza. María Elizabeth comenzó a dormitar en mi hombro hasta que se apagó.
Pendeja culia, repetía Galleguillos. No le vai hacer nada gueón, porque te funai y yo te cago, le dije. Cállate conchetumare, no seais gueón, mira tenís a la media mina ahí borracha, en tu hombro, y no le vai a hacer nada, estai loco. Aprovecha.
El gueón le metió las manos en la vagina. La chica tuvo la mala ocurrencia de gritar.

Wednesday, March 28, 2007

26.

Me duele escribir. Tengo la muñeca dolorida. Cuando salí del taxi me golpeé con algo. No le tomé la patente al gueón.
Toña no contesta. Seguro que ahora está en la plazoleta del mall, comiendo helado y con su chico de cutis grasoso y polo estampada con la banda de moda. Toña escucha a Linkin Park. Eligió el CD en la Feria del Disco, en el mall. Le había ofrecido uno de The Who, una recopilación. No pretendas influenciarme, me dijo. Antes habíamos comido helado junto al chico de cutis grasoso. No recuerdo el nombre. Me presentó como su tío, el hermano de su padre que venía de sur. El chico nunca me miró bien la cara. Parecía tímido aunque seguro le provocaba algún tipo de repulsión. Toña me buscaba la mirada, mientras sus dedos acariciaban los brazos del chico. Antes, habíamos tenido sexo. Fue como a las 15 horas, en la pensión, después de almorzar juntos en un restaurante de comida brasileña, donde conversamos de sexo, de su blog (http://puttafina.blogspot.com/) y bebimos unas cervezas. Su llamada me despertó como a las 9 horas. Siempre me buscó.
En buena hora me utilizó. Estaba aburrida de los niñitos eyaculadores precoces, de los niñitos pajeros, de los niñitos mamones como ese pendejo.
Ni el recuerdo de Toña me lo endurece. Me acabo de tomar un antibiótico. Tengo fiebre. Me pasó la cuenta la noche. Son las 18 horas y hoy sólo salí a la farmacia, también compré una agua mineral.
En una hora más comenzarán a ocupar el resto de las habitaciones. La encargada me habló de tres alojados. De entrada me aclaró que era un hotel parejero. Le dije que no me interesaba. Tal vez me mire distinto después de anoche. Recuerdo que golpeé la puerta como loco. Venía agitado, delirante, y quizás con qué rostro.
Ese taxista de mierda pudo haberme jodido, pero le faltó experiencia. Fue demasiado directo. Me subí a su taxi como drogadicto y me bajé como víctima de un drogadicto. En cambio la única vez que temí de Galleguillos fue cuando me apuntó con una pistola. Quise salvar a María Elizabeth.

Monday, March 26, 2007

Taxi Driver

Le pregunté si había visto “Taxi Driver”. “No entendí el final… pero igual, es buena, yo también fui milico como el loquito de la película y quedé algo traumado. Aquí los milicos son locos (lanzó una bocanada larga) ...después cuando salí a taxear de noche, quise matar al primer gueón raro que se me cruzara en el camino... esta ciudad está podrida, hay mucho gueón que te quiere cagar-
-Te creís Robert De Niro- le dije, en tono de broma... (del capítulo 25).

25.

Compramos. El taxista manejaba un Hyundai –no sé qué modelo-, mal cuidado y con una rotura provocada por el golpe de algo contundente en el vidrio trasero.
El tipo aceptó una quemada. Era moreno, delgado y hasta que se bajó, no supe bien su estatura. Fuimos cerca del puerto. Le interesó que fuera periodista. Me dijo que la parecía humano verme así... Pensaba que todos los periodistas eran como los guevones que salen en la tele, leyendo noticias, como ese Amaro. Imaginó que tenía mucha plata como para pagar el vidrio roto.
Me indicó donde estaban las mejores movidas, las mejores minas (hablaba con soltura aunque su seseo me molestaba).
Le pregunté si había visto “Taxi Driver”. “No entendí el final… pero igual, es buena, yo también fui milico como el loquito de la película y quedé algo traumado. Aquí los milicos son locos (lanzó una bocanada larga) ...después cuando salí a taxear de noche, quise matar al primer gueón raro que se me cruzara en el camino... esta ciudad está podrida, hay mucho gueón que te quiere cagar-
-Te creís Robert De Niro- le dije, en tono de broma.-
-¿Tenís plata para comprar unas cervezas?- dijo
-( me revise la billetera...)
-¿Cuánto tenís? – me preguntó con firmeza, como milico.
- Termino con esto y me vas a dejar. Mañana debo estar en Arica.
- Sabís que atrás, en el maletero, tengo un palo, y acá adelante, al costado, tengo un fierro (no era grande).
-Estai más armado que el chapulín colorado. Le dije. El gueón estaba serio.
-No cualquiera trabaja de noche en esta ciudad.- me dijo
-¿Y en Alto Hospicio?-
-Tengo sed gueón, porque no compraí una cerveza-
-¿Haces carrera a Alto Hospicio? ¿Sí o no?- le dije
-Te cobro 10 lucas a esta hora.
-¿Mucho asalto en Alto Hospicio?
-Mucho gueón drogo anda en la noche, se pone difícil. Hay que saber distinguirlos. Una vez le saqué la mierda con este fierro a uno que me pidió plata-
-¿Vamos a comprar cervezas? - le dije
-¿Oye gueón y porqué mierda me rompiste el vidrio de atrás? (con el fierro en la mano mientras con la otra sostenía el volante)- dijo casi gritando.
-Qué vidrio gueón-
-El de atrás pus gueón, vos fuiste... Págame la guevaá.
-Estai loco (Detuvo el auto en la luz roja del semáforo a un costado la Plaza Prat, frente al Hotel Prat)
-Págame la guevaá conchetumare, diez lucas por el vidrio que rompiste, maricón.
-Chao tonto gueón (me bajé e hice como me iba a meter al hotel).
-El gueón se bajó con el fierro-.
El cuidador del hotel lo amenazó con los pacos. El gueón dijo que me encontraría.

Saturday, March 24, 2007

24.

La puta llegó como a la 1 de la madrugada. Se presentó como Amanda, de La Serena. Le dije que era minero; que estaba de paso; que era mi primera vez con un puta. Tenía como 22 años, el cuerpo delgado, el poto duro y parado y los senos pequeños, y también duros. Manejaba su lengua como cuchillo untador de mantequilla. Aquello le daba valor agregado a su performance. Fue bueno, rico. Me dijo que tenía varios clientes, algunos enamorados. Pensé en la manera de utilizar su lengua. Original la gueona. Extrañé un poco de cocaína -tal vez para endurecerme-. Tiramos como una hora. Me cobró 30 lucas. Mucha plata, pero valió la pena.
Después de tirar, otra vez quise cortarme los testículos. Ya estaba borracho. Antes, pedí otra Cuba Libre. Sabía a pisco barato con Coca Cola. Pensé en Bukowsky. Ya me daba lo mismo que me engañaran. Por citófono pedí una gillete para mutilarme los testículos –dije- y el gueón me trajo una guevaá parecida a una peineta.
Sigo desnudo y olor a sexo -recién me lleve los dedos a las narices y recuerdo a esta puta de La Serena, estaba rica-. Playboy sigue chisporroteando guevaás. Arriba y al lado siguen tirando. Pienso en lo nefasto de los testículos. Nunca aportaron a la estética. Se ven feas las huevas colgando, pero tienen poder de decisión, como un cerebro atrofiado. Dominan y enceguecen. La justicia debió castrar a Galleguillos y a Marambio, pero los gueones siguen ahí calentándose las bolas. Galleguillos se las calienta en la cárcel ¿Cuántas pajas lleva ya? Hasta los gueones le ponen papel higiénico. Marambio era más normal que Galleguillos… me da risa esta última afirmación ¿Yo soy más normal que esos dos guevones? Jejejeje.
Se me viene la imagen de Galleguillos masturbándose mientras el perro de Marambio se violaba a la puta gorda. Me voy. Son las 3 de la madrugada. Voy a calle Thompson, a la altura de Juan Martínez. No sé qué mierda voy a buscar.

Friday, March 23, 2007

23.

Superhugo: Te gustaron las fotos?
J1: ricas
Superhugo: la negra de la derecha llegó hace una semana. Es colombiana.
J1: Estoy en Iquique
Superhugo: ¿?
J1: Todavia vivis acá gueón?
Superhugo: no seas sapo
J1: Me gustaría hablar
Superhugo: paso ocupado. Debís imaginarte en que trabajo
J1: guardia, cafiche, gueaas de putas, etc
Superhugo: compra el diario, ubica las páginas económicas, avisos no sometidos a clasificación… la tercera agencia de maracas es la mía…jejejeje
J1: te jactaí gueon
Superhugo: jejejeje
J1: más rato te llamo
Superhugo: Y pa qué querís verme gueón
J1: por Galleguillos
Superhugo: y porque no te vai a la mierda, loco culiao…
J1: tranquilo gueón.
Superhugo: no seai majadero, gueon.
J1: tranquilo maraco feo
Superhugo: si venis por Galleguillos, andate a la mierda…en serio
J1: te voy a llamar gueón
Superhugo: a qué hora, pa no contestarte…. chao

Se ponen gritones los pendejos con el Play. Lennon me saludó con cara de resignado. Desde anoche estoy en el hostal J. Pérez, a un par de cuadras de aquí. Pude ir a otro ciber, pero llegué para verle la cara a Lennon. Antes me tomé unas cervezas, las necesitaba. Los niños le dicen tío. Lo imagino vestido de Boy Scout. No me dan confianza los gueones viejos que se hacen amables con los niños. Me molesta este gueón….
Le dije que era un pedófilo de mierda. Los niños me miraron asustados. Uno salió corriendo cuando le tiré las monedas en la cara. Salté, cuando el gueón me lanzó una especie de fierro o palanca, no sé. Vi sus lentes caer.
Escribo esto en mi habitación del hostal. Decidí no llamar a Marambio. Seguro que después se conectará al chat para mandarme sus fotos cachondas. Me ha enviado fotos hasta de Cuba y siempre lo mismo. Debe estar realizado con su puterío. Tuvo suerte. Como paco, el gueón se supo proteger. En algún momento pensé que este gueón había delatado a Galleguillos. Los ratis los interrogaron varias veces. Era el comisario de Alto Hospicio en el tiempo de los crímenes. Su desidia le costó su carrera de paco.
Galleguillos me lo presentó. Andaba de civil, pero igual lo conocía. Ibamos a buscar unos paquetes donde Quispe, pero nos quedamos comiendo asado, bebiendo y después tirando líneas de coca. El paco era como imbécil para la coca. Yo igual. Me dijo que si hacía la vista gorda seríamos amigos. Galleguillos nos miraba mientras bebía vino. Quispe, como era su costumbre, seguía ofreciendo guevaás. Mejor para nosotros. Como a la una de la madrugada salimos hacia Pozo Almonte. Había neblina. Cerca de la plaza, Galleguillos entregó el paquete a un camionero que iba para el sur, supongo que a Santiago. Marambio y yo éramos de la idea de seguir gueveando. Pozo Almonte es un pueblo puto: hay de todo lo que les gusta a los mineros, pero en dosis pequeñas, justas. Nos metimos a un bar, el más luminoso. Esta vez Galleguillos decidió tirarse una línea; había bebido dos piscolas y tenía que manejar. Quedó como robot. Después pidió más. Salimos con un par de chicas, putas, que a la altura de la carretera, cerca del desvío a La Tirana, se urgieron: ¿Dónde vamos? ¿A dónde mierda nos llevan degenerados culiaos?... (Chikatilo conducía).

Me alojé en este hostal a sabiendas que es parejero. Arriba hay guevones tirando. El gueón se queja más que la mina. Me aburre ver en el canal Playboy a tanta gueona rubia, tetona, tipo californiana; prefiero las negras brasileñas o colombianas, ricas… tal vez más rato llame a la agencia de Marambio para que me mande a una negra.

Les dije a las putas que se tranquilizaran –era lo mejor- cuando tomamos un desvío cerca de La Huayca. Estábamos en medio de la pampa de El Tamarugal –un especie de bosque de tamarugos-, y Marambio, con los ojos desorbitados, le mostraba a las chicas su pistola de servicio y su pene. Galleguillos conducía tranquilo, como chofer de funeraria. En tanto yo seguía pensando en tirarme otra raya entre medio de las tetas de las maracas. Galleguillos detuvo el auto y subió el volumen a la radio. Sonaba una canción de The Sacados: ritmo, ritmo de la noche...
Las chicas se bajaron como dispuestas a ser fusiladas. Recordé a los milicos y quise pegarle un botellazo al paco. (Me acaba de llegar un vaso de ron y una coca cola a la pieza, y en quince minutos más me llegará una chica) Marambio culiao, le comenzó a pegar patadas a una de las chicas, a la más gorda, que ya estaba desnuda. Hacía frío. Galleguillos fumaba y yo trataba de buscarle por la buena besos a la otra puta, que estaba nerviosa viendo como el otro gueón pateaba en el suelo a su colega. Temí una guevaá más rara cuando Galleguillos tomó el arma de Marambio.
Mi puta se fue por la buena, incluso pude tirarme una línea sobres sus tetas. Galleguillos no quiso meterlo, a pesar de la insistencia de Marambio. Dejamos a la gorda sangrando por la boca y desnuda, junto a su amiga, y un poco de pisco para el frío. El imbécil de Marambio les dijo que no se volvieran a meter con los pacos y que desaparecerían si nos denunciaban.

Wednesday, March 21, 2007

22.

Haga que no mira, me dijo, y desde un costado de la animita extrajo un bulto pequeño.
Hace rato que me observaba. En algún momento pensé en un asalto. Tenía cara de angustiado por la droga. Me miró fijo. Hablaba mal, algo gangoso. Noté que el gueón se calmó cuando le expliqué que era tío de una de las chicas, de Gretel Contreras. Después lo vi tomar un taxi con dirección a Iquique.

Dejé los bombones bajo el nombre de Gretel y bajé como a las 18 horas. Estoy en un ciber, entre las calles Vivar y Bulnes, en el centro. A mi lado hay escolares, de básica. La mayoría juega Play. El encargado de esta guevada piensa que soy otro cesante. Usa gafas redondas tipo Lennon y tiene el pelo ensortijado. Está acostumbrado a tratar con niños. Cuando le hable de imprimir me dijo que el currículum cuesta 150 pesos. Sácame la cuenta por 25 hojas, tamaño carta, le dije. Me miró con cara de alumno. Me recordó la cara de Galleguillos, cuando le conté que el caníbal de Rotemburgo congelaba carne humana en bolsas selladas.
-Las comía en momentos especiales, con champagne, vino chileno, caviar, camarones y otras guevadas… Para el maraco era un ritual de amor. Ambos se fundían en los intestinos-. dije
-Jajajajaja, me estai gueveando- me dijo.
-En el fondo es una historia de amor...-
-Jajajajajaja... el gueón sufría entonces cuando iba a cagar,- me dijo.

Galleguillos no puso un aviso en internet como el caníbal.
Se paró frente al liceo de Alto Hospicio después de las 19 horas. La imagen me recuerda a cualquier gueón eligiendo carne en un supermercado.
Estuve presente cuando Gretel Contreras se subió al auto, como también cuando la agarró del cuello y con un cuchillo en dirección al ojo, le dijo: cállate conchetumare, cállate… que si gritai te saco el ojo, gueona maraca…
Desde algunos metros observé lo que parecía una violación, mientras bebía media botella de pisco con Coca Cola. No sé cómo hizo este gueón para asear el V16.
Eran como las 20 horas. Caminé varios minutos en dirección a la carretera y tomé un taxi. Esa noche seguí bebiendo en un bar frente a Playa Brava.
Después de 3 días me reencontré con Galleguillos. Teníamos un acuerdo tácito de no hablar de los actos, pero en broma me dijo que aquella noche recuperó el gusto por el vino chileno. Le puse cara de asco.

Se lo dejo en 3.500 pesos, me dijo. Sume dos impresiones más, pero a color. Cuando el gueón vio las fotos de las chicas de Superhugo me miró con la misma cara que le puse a Galleguillos.

Monday, March 19, 2007

21.

A Galleguillos le dio un ataque de amnesia.
Al tercer día sin dormir se declaró culpable. Luego y pensando que por fin se relajaría, le indicó el lugar a los ratis. Después durmió sedado durante 20 horas para olvidarse de todo y declarase, el muy mierda, inocente. A la fecha mantiene su afirmación de inocencia y argumenta que fueron otros los responsables de los crímenes. Dice ser víctima de una mafia y que está amenazado de muerte. Como asegura padecer amnesia, supongo que no se acordará de mí.
Hoy me contacté con un cura que periódicamente visita a un grupo de internos de la cárcel de Acha, en Arica. Dijo que me podía ayudar aunque es complicado acceder a Galleguillos. Le dije que el viernes estaría por allá.
Son las 11 horas y esta mañana leí en internet que viene la segunda parte de la película “Hostel”. Los amigos freak del pobre Dyango se pondrán contentos. Disfrutan del cine gore. Yo la encontré un bodrio, una caricatura de una película de terror, aunque no me extrañaría que existan clubes de tortura repartidos por los países del postsocialismo o los del tercer mundo. Así, podría explicar las desapariciones de las chicas en Ciudad de Juárez o de los miles de indocumentados que cruzan México con dirección a Estados Unidos. Alto Hospicio me parece ideal para un club de tortura. Están dadas las condiciones: ciudad fronteriza, desierto, salitreras abandonadas, inmigrantes ilegales y pobreza. Sumemos que por historia Chile es un país de desaparecidos... pero como sea, insisto: "Hostel" es un bodrio.
Nunca hablamos con Galleguillos sobre qué hizo en los años de Pinochet. Supongo que estaba en el sur, en Linares o algo así. Tengo claro que llegó a Alto Hospicio a mediados de los 90. Lo hizo solo. Una vez este gueón me sorprendió cuando se comparó con Pinochet y con Hitler.
-En su lugar habría hecho lo mismo- dijo-
¿Cómo?-
-Limpiar al país para gobernar tranquilo-me dijo-
-Pero si el gueón nunca gobernó tranquilo, siempre tuvo problemas, acuérdate de las crisis económicas, las protestas, el atentado… al final el gueón sólo generó rechazo.-
-Yo habría hecho una depuración más profunda, a lo Hitler-
-Te creo gueón… pero Hitler igual perdió la guerra y se transformó en el peor gueón de la historia.
-Creo que los gringos hicieron bien las cosas... esos guevones exterminaron a los indios, echaron a los mexicanos, quemaron a los japoneses y silenciosamente se transformaron en lo mismo que quería Hitler… Los gueones son igual de racistas que Hitler, si nos pueden exterminar, lo hacen…
- La diferencia es que ellos hacen las cosas bien, diplomáticamente, pero igual te lo ponen- le respondí.-
¿Y cuándo le vas a dedicar un capítulo al “Guatón” Romo, el torturador más famoso de Chile?- dijo.
-No sé... tuvo suerte ese gueón, encontró el contexto para desarrollarse como sicópta, como tú.

Saturday, March 17, 2007

20.

No encontré los bombones en la animita.
Compré otra caja de bombones y la dejé bajo el nombre de Karina Trigo Fernández. La primera caja fue para Mary Lobera.
En el lapso de una hora y algo más –no llevo reloj- escuché varios comentarios, mientras intentaba leer el fome diario de Iquique. La mayoría de la gente eran turistas –antofagastinos y calameños que viajan el fin de semana a comprar a la Zofri-. Todos repetían lo mismo: pobrecitas; que terrible; que el gueón (Galleguillos) era un maldito y que ahora las niñas deben ser unos angelitos. Una adolescente de uniforme escolar se puso a rezar. Después me pidió un encendedor para la vela. Le dije que primero encendiera el diario que ya lo había transformado en un cambucho y después la vela. La invité a un cigarro. Me preguntó qué hacía ahí, si era familiar de las chicas.
-Primera vez lo que veo por acá- agregó.
-Vengo por trabajo- le dije.
-¿Cómo?-.dijo
-Soy periodista y estoy haciendo un texto sobre la animitas de las chicas asesinadas por el psicópata-
-Entrevísteme entonces...- me dijo con cara de coqueta para después mirarse los zapatos, cuyas puntas estaban sucias, por la tierra.
-¿Dónde vives?-
-Para allá... detrás de la población ésa...
-¿En las tomas?
-Correcto.
-¿Tu familia no es de acá?-
-Correcto.
-Pero cuéntame de tu familia ¿Quieres otro cigarro?
-Bueno (por el cigarro) ...Vivo con mi madre, mi abuela y mis hermanos.
-¿No eres de acá?-
-Somos de Quillota. Llegamos hace un año con mi mamá y mis hermanos. Después se vino mi abuela.
-¿Conociste a las chicas?
-Mmm... yo estaba como séptimo básico, en la escuela. Ellas estaban en el liceo o algunas no estudiaban, no sé. Igual conocí a Cristina, la niña heroína. Vivía cerca de mi casa. Después se fue junto a su familia. Dicen que ahora está en Santiago y que el gobierno le regaló una casa... Me tengo que ir.
-¿Te puedo sacar una foto?
-Bueno y ¿Cómo?.
-Ponte ahí, como mirando la foto de ella...

Es la foto normal para un diario, con el significado de una escolar de Alto Hospicio frente a la tumba de las chicas asesinadas. No le pregunté el nombre ni tampoco se interesó por el mío.

Wednesday, March 14, 2007

Psicópata pop


...recuerdo a Charles Manson y el pánico que provocó entre los guevones de Hollywood, con el asesinato de Sharon Tate. Tal vez me falte escribir el capítulo sobre Manson en asesinos en series. Galleguillos me preguntó qué cuándo lo iba a ser. Nunca me gustó el tufo pop de Manson. Hasta el imbécil de Axel Roses andaba con poleras de Manson. Fue el primer psicópata superstar, pop o algo por estilo. Creo que el gueón todavía está vivo gracias a sus miles de fans que le escriben guevonas cartas hinchándole los testículos. Su imagen en las polos es tan inofensiva como la del Che Guevara. Manson es un bebé al lado de Chikatilo o nuestro (por lo latinoamericano) Garavito. Si Manson fue un bebé, entonces: Galleguillos es un feto o quizás un espermatozoide..

19.

Esta guevona de Natalia otra vez me mandó a la mierda. La llamé como a las 18 horas, al canal. Le dije que estaba en Iquique. Nada. Después y con insulto de por medio –que te creí conchetumadre, que te creís... - me dijo que no la siguiera gueveando. Llegua. A fin de mes estaré en Santiago y deberá escucharme. Ya imagino ese momento en las afueras de Chilevisión. Iré medio curado, seguro que jalado. Saldrá por la puerta y: ¡Crac! …podría desvanecerla con un trapo con éter aunque ese método me suena retrogrado. Lo mejor es ponerle una pistola en la espalda y después a caminar, no se dónde mierda, pero a caminar hasta la ladera de un cerro. Tengo un amigo que vive en el San Cristóbal, por Recoleta. Tal vez se transforme en la primera periodista de farándula asesinada; una mártir de la farándula… qué estúpido. Recuerdo a Charles Manson y el pánico que provocó entre los guevones de Hollywood, con el asesinato de Sharon Tate. Tal vez me falte escribir el capítulo sobre Manson para asesinos en series. Galleguillos me preguntó que cuándo lo haría. Nunca me gustó el tufo pop de Manson. Hasta el imbécil de Axel Roses andaba con poleras de Manson. Fue el primer psicópata superstar o algo por estilo. Creo que el gueón todavía esta vivo gracias a sus miles de fans que le escriben guevonas cartas hinchándole su ego. Su imagen en las polos es tan inofensiva como la del Che Guevara. Manson es un bebé al lado de Chikatilo o nuestro (por lo latinoamericano) Garavito. Si Manson fue un bebé, entonces: Galleguillos es un feto o quizás un espermatozoide. Ayer y hoy estuve en Alto Hospicio, y puedo decir que lo de Galleguillos fue un estado de paranoia, locura o estupidez entendible en el contexto. Pude haber matado a alguien, y las cosas seguirían igual. Uno menos no se nota en Alto Hospicio.
Son las 1.17 (de la madrugada) y escucho el reventar de las olas. Mi balcón da a Playa Brava. Pasan autos, buses y varios gueones a pié. Tal vez más rato salga a caminar.
Alto Hospicio, en tanto, está más largo que hace dos años, pero igual después de todo. Sentí el mismo olor y escuché –en el supermercado- las mismas conversaciones sobre supervivencia. Fui al servicentro donde trabajaba Mary Lobera. Pregunté por Mary… el gueón que me atendió puso cara de imbécil. Me comí un hot dog. Después tomé un taxi que me dejó en la animita de las chicas desaparecidas. Les dejé una caja de bombones en forma de corazón. Seguro que el chocolate se derritió o se lo robaron, me da igual. También estaba el nombre de Mary. Galleguillos de mierda nunca me dijo que la mató. Según el informe del médico legal, su cráneo estaba destrozado. Este gueón bruto usó piedras. Se ensañó. Ella no lo quería; nunca lo quiso. Fue una puta; una puta del Renacer que se acostaba con cualquier gueón. Tuvo motivos para ajusticiarla.
Galleguillos declaró que la recogió a las 20 horas en el servicentro. Luego bajaron a Iquique, donde bebieron cervezas en el Papa Gallo –a unos metros de dónde estoy ahora-. Regresaron como a las 23 horas a Alto Hospicio. Tuvieron sexo en el auto (aquí me suena que esté gueón la obligó a tener sexo). Habrían discutido ¿Por mí? Fu fuerte la cosa para que este gueón agarrara una piedra y le destrozara la cabeza. Imbécil de mierda. Estoy a cuatro horas de Arica, como para ir a visitarlo en la cárcel: podría rechazarme cuándo le digan quién soy o me salude y respondatodas mis preguntas a sabiendas que le publicaré un reportaje. Tal vez me cobre como Garavito.

(…Señor Pallomari, le aviso que mañana a las 12 habrá check out…
Me quedo el fin de semana en Iquique y no moleste-
Disculpe señor-)

Monday, March 12, 2007

18.

He visto a Natalia por televisión. Fueron como dos minutos. Estaba más delgada, más huesuda. Entrevistaba a un cantante. Me dieron ganas de llamarla. Decirle que en dos semanas nos juntemos en Santiago. Todavía me urge aclarar lo que sucedió. Fue la única mujer que quise. Me mandará a la mierda si la llamo, seguro. Pero no pierdo nada. Cuando termine el programa la llamaré.
Estoy en Iquique, en un hotel, frente a Playa Brava. La ciudad está igual. Hay gueones corriendo por la playa. También hay perros vagos. Son las 10.30 horas y siento unos retorcijones de tripas. Tomé desayuno –huevos revueltos y leche- junto a una delegación de ancianos. Los viejos fueron amables. Una vieja me dijo que me alimentara mejor. Tengo cara de enfermo, supongo, aunque desde hace una semana no me afeito. No me parezco al gueón de febrero.
El Sony Vaio se conectó solo a internet. Me gusta este computador. Tal vez ahora me de el ánimo para recordar algunos detalles de los crímenes.
Esta tarde subiré a Alto Hospicio.