
bocetos de novela o novela sin editar o protonovela o fragmentos o crónicas o más bien, experimento
Tuesday, August 18, 2009
Wednesday, July 29, 2009
+11

Mientras masticaba un trozo de carne en una de la cocinerías ubicadas en el interior de feria de Alto Hospicio conocida como terminal, Samir pensaba en la paranoia de Sergio. En las siete u ocho cuadras que recorrió nadie se acercó de manera hostil. Ni siquiera le pidieron monedas. En el terminal, la gente parecía preocupada de comprar desde refrescos, CDs de películas, muebles y ropa de segunda mano. Había mucha gente. Otros comían choripanes chorreantes de grasa y mayonesa a su lado. Más allá a un chico bastante delgado le cortaban el pelo en una peluquería con piso de tierra. Tenía el pelo crespo y negro. Su madre era una mujer de no más de 30 años, algo gorda y de cabello amarillento. Parecía alterada o eso era lo que proyectaba en la conversación que sostenía por el celular. Cada garabato que lanzaba la mujer provocaba la inmediata mirada del peluquero. La mujer tensionaba la escena.
Samir se puso a fumar. Uno de los tipos que también comía, le preguntó de dónde era. De inmediato pensó algo andaba mal. Su intención no era andar de turista, sin embargo parecía diferente a la gente. Pensó en su afán observador y de ahí pasó a sus zapatillas. Miró los pies del resto y encontró similitud. Las zapatillas le habían jugado en contra. Podía pensar lo mismo de sus jeans.
-Soy de Santiago- le respondió con tono seguro.
-Yo era de Santiago, vivo aquí desde hace cinco años- le dijo el tipo, moreno de barba de alrededor de 40 años -¿Y qué le parece Alto Hospicio?
-No es para hacer turismo –le respondió Samir-. La verdad es que estoy de paso por un asunto familiar y no me he dado el tiempo para conocer mejor la ciudad. En todo caso me parece bastante alegre. No hay ningún lugar donde no esté la radio a todo volumen.
-Somos festivos los hospicianos –le dijo el tipo para después extender su mano como despedida- Acuérdese me llamo Cristian Marín, y trabajo en gasfitería. Cualquier problema que tenga su familia con cañerías me ubica aquí todos los días en esta hora.
Samir se despidió y comenzó a vagar nuevamente por la feria. Algunos rincones parecían discotecas. La chicas en su mayoría adolescente, rubias teñidas, se paseaban con poca ropa. Samir atrapó varias miradas, pero no quiso seguir. Las chicas casi siempre tenían a su alrededor chicos con aspecto de rapero y sombrero ladeado, que parecían quemar el tiempo con reggaetón. Parecían agresivos. No obstante le prestaron fuego para encender un cigarro.
Después salió de la feria con la intención de preguntarle al chico que le vendió el celular por el origen de éste. En realidad a eso había ido a la feria. En el local le dijeron que aquel vendedor había tenido que viajar urgente a Tacna. El problema fue que cuando iba de vuelta a la casa vio al chico caminando por la acera de frente en dirección a la feria.
Samir se puso a fumar. Uno de los tipos que también comía, le preguntó de dónde era. De inmediato pensó algo andaba mal. Su intención no era andar de turista, sin embargo parecía diferente a la gente. Pensó en su afán observador y de ahí pasó a sus zapatillas. Miró los pies del resto y encontró similitud. Las zapatillas le habían jugado en contra. Podía pensar lo mismo de sus jeans.
-Soy de Santiago- le respondió con tono seguro.
-Yo era de Santiago, vivo aquí desde hace cinco años- le dijo el tipo, moreno de barba de alrededor de 40 años -¿Y qué le parece Alto Hospicio?
-No es para hacer turismo –le respondió Samir-. La verdad es que estoy de paso por un asunto familiar y no me he dado el tiempo para conocer mejor la ciudad. En todo caso me parece bastante alegre. No hay ningún lugar donde no esté la radio a todo volumen.
-Somos festivos los hospicianos –le dijo el tipo para después extender su mano como despedida- Acuérdese me llamo Cristian Marín, y trabajo en gasfitería. Cualquier problema que tenga su familia con cañerías me ubica aquí todos los días en esta hora.
Samir se despidió y comenzó a vagar nuevamente por la feria. Algunos rincones parecían discotecas. La chicas en su mayoría adolescente, rubias teñidas, se paseaban con poca ropa. Samir atrapó varias miradas, pero no quiso seguir. Las chicas casi siempre tenían a su alrededor chicos con aspecto de rapero y sombrero ladeado, que parecían quemar el tiempo con reggaetón. Parecían agresivos. No obstante le prestaron fuego para encender un cigarro.
Después salió de la feria con la intención de preguntarle al chico que le vendió el celular por el origen de éste. En realidad a eso había ido a la feria. En el local le dijeron que aquel vendedor había tenido que viajar urgente a Tacna. El problema fue que cuando iba de vuelta a la casa vio al chico caminando por la acera de frente en dirección a la feria.
Monday, July 27, 2009
+10

-Cualquier día te van a encontrar muerto si sigues con ese celular- dijo Sergio mientras le daba comida al perro.
Samir lo desconectó al cable y el celular nuevamente se iluminó.
-No seas mal agüero viejo depravado- le dijo y cerró la puerta del baño. Eran las 11 de la mañana del domingo.
En la ducha Samir pensó que lo de la muerte era una exageración ¿Y si sonaba de nuevo? Lo de Juan podía ser una coincidencia con el asesinato de Carolina Martínez y las otras muertes. El afán estaba en juntarlas ¿Porqué no podían existir más asesinos? Samir se había enterado de lo de Juan por el diario. No hiló fino, total su amigo o conocido -término que después utilizó con la policía- estaba desaparecido. Fue uno de los últimos que lo vio. El tono de Sergio lo hizo rebobinar en esto de mafias y sicópatas. Sergio podía estar horas hablando de mafias y sicópatas. Era su tema. Su sueño era escribir una novela sobre aquello. El problema de Sergio, según Samir, eran sus fetiches. Demasiado cine gringo. Demasiado "Scarface". Demasiado "Taxi Driver". Sergio vivía en Alto Hospicio, pero a la vez no vivía. La casa parecía una fortificación. Estaba blindada. Tenía alambras eléctricos en sus costados. Estaba aislado por una cuestión de seguridad, decía. Pocas veces salía a pie a comprar por ejemplo. Más aún cuando una vez habían asaltado a Ivania en el almacén de la esquina. El almacén tenía rejillas. Siempre asaltaban. Había microtráfico de drogas. La pasta base. Había cocodrilos todo el día. Sergio juntaba la realidad de la calle con la de las películas de mafias gringas y armaba una protorealidad. En este caldo de cultivo hasta él podía transformarse en un asesino, una suerte de justiciero, total los pacos no defendían a nadie. Que las ratas se coman a las ratas. Sergio podría tener cádaveres en su casa con la complicidad de su mujer. Siempre hablaba de hacer desaparecer a una adolescente rica de no más de 18 años. Lo decía con vehemncia. Samir le seguía el juego. Total, decía Sergio, en Alto Hospicio siempre habrán desapariciones. Todo va en la profundida del hoyo en la tierra.
Hasta lo de Juan, Samir no había tomado demasiado en serio los asesinatos. Recordaba el entusiasmo de Juan por el tema. Sus ojos bien abiertos. La manera como fumaba. A los periodistas siempre le gustaba jugar a ser paladines de la justicia. En este caso, según Sergio, la curiosidad había matado al gato. Para que adentrarse tanto. Cuando Sergio hablaba de aquello lo hacía en tono macabro como relatando alguna película de terror adolescente.
Samir lo desconectó al cable y el celular nuevamente se iluminó.
-No seas mal agüero viejo depravado- le dijo y cerró la puerta del baño. Eran las 11 de la mañana del domingo.
En la ducha Samir pensó que lo de la muerte era una exageración ¿Y si sonaba de nuevo? Lo de Juan podía ser una coincidencia con el asesinato de Carolina Martínez y las otras muertes. El afán estaba en juntarlas ¿Porqué no podían existir más asesinos? Samir se había enterado de lo de Juan por el diario. No hiló fino, total su amigo o conocido -término que después utilizó con la policía- estaba desaparecido. Fue uno de los últimos que lo vio. El tono de Sergio lo hizo rebobinar en esto de mafias y sicópatas. Sergio podía estar horas hablando de mafias y sicópatas. Era su tema. Su sueño era escribir una novela sobre aquello. El problema de Sergio, según Samir, eran sus fetiches. Demasiado cine gringo. Demasiado "Scarface". Demasiado "Taxi Driver". Sergio vivía en Alto Hospicio, pero a la vez no vivía. La casa parecía una fortificación. Estaba blindada. Tenía alambras eléctricos en sus costados. Estaba aislado por una cuestión de seguridad, decía. Pocas veces salía a pie a comprar por ejemplo. Más aún cuando una vez habían asaltado a Ivania en el almacén de la esquina. El almacén tenía rejillas. Siempre asaltaban. Había microtráfico de drogas. La pasta base. Había cocodrilos todo el día. Sergio juntaba la realidad de la calle con la de las películas de mafias gringas y armaba una protorealidad. En este caldo de cultivo hasta él podía transformarse en un asesino, una suerte de justiciero, total los pacos no defendían a nadie. Que las ratas se coman a las ratas. Sergio podría tener cádaveres en su casa con la complicidad de su mujer. Siempre hablaba de hacer desaparecer a una adolescente rica de no más de 18 años. Lo decía con vehemncia. Samir le seguía el juego. Total, decía Sergio, en Alto Hospicio siempre habrán desapariciones. Todo va en la profundida del hoyo en la tierra.
Hasta lo de Juan, Samir no había tomado demasiado en serio los asesinatos. Recordaba el entusiasmo de Juan por el tema. Sus ojos bien abiertos. La manera como fumaba. A los periodistas siempre le gustaba jugar a ser paladines de la justicia. En este caso, según Sergio, la curiosidad había matado al gato. Para que adentrarse tanto. Cuando Sergio hablaba de aquello lo hacía en tono macabro como relatando alguna película de terror adolescente.
En el desayuno Sergio recordó que hace dos meses había sido testigo de lo que podía llamarse un secuestro. Esto por el robo de un 4x4. Una Nissan Terrano. Había ayudado a un tipo que lanzaron al costado de la carretera en la subida desde Iquique hasta Alto Hospicio, desde el 4x4. El tipo venía golpeado, con varios cortes en el rostro y algo borracho. Le dijo que tres bolivianos o colombianos, no distinguía de acentos, lo secuestraron el centro de Iquique para robarle el vehículo. Si bien no se resistió, igualmente dijo que le sacaron la cresta. Sergio lo dejó en la garita de Carabineros. No soportó el olor a vomito como para llevarlo al hospital. Al otro día Sergio se enteró que había sido una quitada de drogas. Lo positivo –decía Sergio- es que los pacos no me pidieron la cédula de identidad ni nada. Los pacos estaban medios adormilados en la caseta. Se hacen los guevones a esa hora. Eran como las 3 de la madrugada.El diálogo en el desayuno se cortó cuando Ivania, ofuscada, les reprochó por sus temas. La mujer se encerró en su pieza. Sergio levantó las cejas y con las manos le hizo el gesto del dedo en el hoyo. Luego se encerró con su mujer.
Esa madrugada Samir había despertado por los gritos que salían de unos autos que hacían piques, algo frecuente en ese lugar, según Sergio. En ocasiones disparaban al aire. La habitación de Samir daba a la calle. De alguna manera ese mundo, pero desde lejos, desde la ventana como pez en acuario, atraía de sobremanera a Samir. Convivir con aquello era otra cosa, pero a diferencia de Sergio, Samir sentía que debía sumergirse en Alto Hospicio. Por eso aquella tarde de domingo decidió almorzar a una cocinería de la Feria Las Pulgas que daba justo frente a la compra y venta de celulares, con la intención de observar.
Friday, July 24, 2009
+9

Hasta el tercer día y cuando ya era evidente la desaparición o secuestro de Juan, Vergara se refirió al tema. Lo hizo ante el director del diario, respetando jerarquías, aunque ya la noticia estaba desparramada tanto en la redacción como en todo el medio periodístico de Iquique.
La familia de la polola de Juan había realizado una denuncia de presunta desgracia. Por esto la preocupación de Vergara. Después del reportaje hubo llamadas telefónicas con amenazas, decía la madre de la joven, una mujer delgada de unos 40 años. La policía estaba al tanto de esto. Ricardo no quería líos a pesar que entendía hacia dónde iba la responsabilidad. Vergara, algo tartamudo, se lo hizo saber.
-Quizás el diario no debió haber publicado lo de un nuevo sicópata, todavía- remató Vergara.
-No creo que aquello esté en discusión por ahora. Es necesario averiguar bien lo que sucedió con Juan, a lo mejor viajó de improviso.
-¿Con su polola?
-Claro, con su polola- dijo Ricardo con una mueca como si tuviera sacándose un pedazo de chumbeque entre sus dientes.
-No vaya hacer que hagamos noticia con un periodista nuestro-
-No sea majadero Vergara- respondió Ricardo pensando en el titular del diario de la competencia, o algo así: conocido periodista desaparecido, se especula ajuste de cuentas. Tenía la gallina de los huevos de orol. Imaginó la vidente de Chimbarongo. Imaginó la solución para salvar al quebrado diario.
-Esperemos que aparezca hasta las 20 horas, de lo contrario llama a las dos policías, pero saquemos algo mañana de todos modos.
-Yo no firmo la nota- respondió Vergara.
-No la firmes, si hay algo malo estos tipos no van a venir para acá ha matarnos a todos, no (Ricardo apretó las cejas) No te preocupes hombres si esto no es Medellín- le dijo Ricardo que antes leyó un reportaje de la revista Viva de El Clarín, sobre la historia de un reportero gráfico en medio de la guerra narco en Medellín de finales de los años 90.
Vergara salió de la oficina de Ricardo con rostro de funeral. Casi resbaló por las escalares (frente a la foto en sepia de la pelea entre Arturo Godoy y Joe Louis) que llevaban a la sala de la redacción. Para su suerte la sala estaba desierta. Se sentó, se puso sus lentes oscuros -que le daban un aire de Stevie Wonder- y comenzó a pensar con quien partir. No pensaba en la búsqueda de Juan, sino en la manera como podía salvar de ileso o hacer una nota que al final no dijera nada. Con el periodista y su polola desaparecidos, ya el tema pasaba a noticia nacional. Eran muchas las coincidencias. Había paño que estrujar. Fue en ese momento cuando decidió presentar su renuncia al diario. No estaba dispuesto a prestarse para guevadas.
-Quizás el diario no debió haber publicado lo de un nuevo sicópata, todavía- remató Vergara.
-No creo que aquello esté en discusión por ahora. Es necesario averiguar bien lo que sucedió con Juan, a lo mejor viajó de improviso.
-¿Con su polola?
-Claro, con su polola- dijo Ricardo con una mueca como si tuviera sacándose un pedazo de chumbeque entre sus dientes.
-No vaya hacer que hagamos noticia con un periodista nuestro-
-No sea majadero Vergara- respondió Ricardo pensando en el titular del diario de la competencia, o algo así: conocido periodista desaparecido, se especula ajuste de cuentas. Tenía la gallina de los huevos de orol. Imaginó la vidente de Chimbarongo. Imaginó la solución para salvar al quebrado diario.
-Esperemos que aparezca hasta las 20 horas, de lo contrario llama a las dos policías, pero saquemos algo mañana de todos modos.
-Yo no firmo la nota- respondió Vergara.
-No la firmes, si hay algo malo estos tipos no van a venir para acá ha matarnos a todos, no (Ricardo apretó las cejas) No te preocupes hombres si esto no es Medellín- le dijo Ricardo que antes leyó un reportaje de la revista Viva de El Clarín, sobre la historia de un reportero gráfico en medio de la guerra narco en Medellín de finales de los años 90.
Vergara salió de la oficina de Ricardo con rostro de funeral. Casi resbaló por las escalares (frente a la foto en sepia de la pelea entre Arturo Godoy y Joe Louis) que llevaban a la sala de la redacción. Para su suerte la sala estaba desierta. Se sentó, se puso sus lentes oscuros -que le daban un aire de Stevie Wonder- y comenzó a pensar con quien partir. No pensaba en la búsqueda de Juan, sino en la manera como podía salvar de ileso o hacer una nota que al final no dijera nada. Con el periodista y su polola desaparecidos, ya el tema pasaba a noticia nacional. Eran muchas las coincidencias. Había paño que estrujar. Fue en ese momento cuando decidió presentar su renuncia al diario. No estaba dispuesto a prestarse para guevadas.
Wednesday, July 22, 2009
(Del expediente +)

decidimos llevar de inmediato a la joven al lugar de la ejecución, pero como ya oscurecía no nos fue posible llegar al lugar de la fosa, en vista de lo cual regresamos al vehículo. Creo que esa noche logramos convencerla que a su pololo lo habíamos dejado en un lugar en buenas condiciones, desde el cual podría pedir ayuda asegurándole a ella que correría la misma suerte al día siguiente. Al rededor del las 8.30 horas del domingo sacamos a la muchacha del vehículo luego de atarle las manos y vendarle los ojos le advertimos que correría la misma suerte. Cuando llegamos al lugar de la ejecución la chica presintió que su pololo estaba muerto, fue entonces que en su desesperación empezó a gritar mátenme y déjenme a su lado. No fui capaz de dispararle mirándola al rostro por lo cual tapé mis ojos con la mano izquierda y le disparé en la cara a la vez que fijaba mi mirada hacia a atrás. Con el impacto la mujer cayó y de su boca salía mucha sangre, intentó reincorporarse y fue en ese instante cuando desarajé el segundo tiro para darle muerte instantánea y terminar así definitivamente con su sufrimiento.
---------------------------------
como ya estaba desidido que los mataríamos busque un sitio apropiado para la ejecusión, finalmente encontramos una especie de hondonada
cavamos la fosa con las manos. la tierra y piedras que fuimos sacando las amontonamos en un mismo lugar la zanja medía mas o menos cuatro metros de largo y 80cm de ancho.... ella me preguntó , adonde habíamos llevado al muchacho le contesté que a otro sitio que iba a estar bien y que despues se reunirían allá mismo.
Como no deseaba ver me cubri con la mano izquierda la vista y disparé
finalmente rezamos una oración en la tumba, un padre nuestro
Thursday, July 02, 2009
+8
Juan no era de guardar secretos. Menos, Ricardo, el director de El Nortino. Entonces a Juan le resultó fácil convencer al director sobre la existencia de un sicópata.
Al despachar a Juan, Ricardo pensó en dejar a éste en el puesto de Vergara y de paso echarlo. Luego revisó unos mails hasta que encontró el de Mariana y de golpe olvidó que tenía que revisar la portada del diario. Para eso estaba Morales. Lo llamó y dijo que despechara la portada a más tardar a las 22 horas con el reportaje de Juan y que estaba aprobado por él. En realidad no lo había leído. Para titular el diario, Morales se caracterizaba por su sensacionalismo. Le decían "Tiro Loco" -como el dibujo animado-. No se llevaban bien con Vergara. Siempre lo presionaba para que dijera más en sus crónicas. El problema del gordo eran sus compromisos. Por esperar, el otro diario había dado el primer golpe sobre el otro sicópata. Desde ahí Vergara pasó a la lista negra de Ricardo.
Tal vez por esto puede entenderse el arrojo de Morales y Ricardo para lanzar toda la carne a la parrilla.
Y lo hicieron a pesar de lo que podía sucederle a Juan.
Al despachar a Juan, Ricardo pensó en dejar a éste en el puesto de Vergara y de paso echarlo. Luego revisó unos mails hasta que encontró el de Mariana y de golpe olvidó que tenía que revisar la portada del diario. Para eso estaba Morales. Lo llamó y dijo que despechara la portada a más tardar a las 22 horas con el reportaje de Juan y que estaba aprobado por él. En realidad no lo había leído. Para titular el diario, Morales se caracterizaba por su sensacionalismo. Le decían "Tiro Loco" -como el dibujo animado-. No se llevaban bien con Vergara. Siempre lo presionaba para que dijera más en sus crónicas. El problema del gordo eran sus compromisos. Por esperar, el otro diario había dado el primer golpe sobre el otro sicópata. Desde ahí Vergara pasó a la lista negra de Ricardo.
Tal vez por esto puede entenderse el arrojo de Morales y Ricardo para lanzar toda la carne a la parrilla.
Y lo hicieron a pesar de lo que podía sucederle a Juan.
Monday, June 29, 2009
Monday, June 22, 2009
Monday, June 15, 2009
+7

El gordo Vergara -moreno de ojos pequeños, semi calvo y bajo estatura- podía calificarse como un periodista viejo, experimentado en lo policial. No era de los que se guardaban datos. Era la persona indicada si Samir quería saber sobre los últimos asesinatos en Alto Hospicio, en especial a la hora de juntar números telefónicos de quienes investigaban el tema: policías, el fiscal o el médico legal. En el fondo el gordo sabía que a pesar de todo lo que pusiera Juan –al que consideraba poco reservado para hacer periodismo policial- en su crónica, él terminaría llevando el caso. Le daría el punto final. Por ende le dijo a Samir que era necesario mantener cautela a la hora de hablar de un nuevo sicópata o asesino en serie. El gordo hablaba rápido, a ratos tartamudeaba. Después le preguntó a Samir detalles de su vida y dónde alojaba. A Samir le pareció impertinente. Por esto le respondió con monosílabos o movimientos de cabeza. Después Sergio le aseguró que el gordo era un tipo confiable y sumó algunas anécdotas como cuando junto a un amigo se tiró a una puta. El gordo no imaginó que su amigo le agarraría su pene.
-Salí arrancando- Sergio remedaba a Vergara con el mismo tartamudeo de éste.
Había tres casos similares. Todos en un mes. Según la experiencia, Vergara sostenía que los sicópatas pocas veces dejaban los cadáveres tirados. Por esto le pareció raro que después de indagar con el médico legal, éste en -off the récord- le dijera que los tres cadáveres tenían destrozado el ano con diversos cortes, la mayoría de vidrios, además de otros detalles que avalaban la presencia de un sicópata o algo similar. La policía de investigaciones ya estaba en esa línea. No obstante por orden del fiscal no se quería dar a conocer la situación a través de la prensa por no alarmar a la gente de Alto Hospicio. No querían repetir los errores del pasado. Por esto Vergara llamó al fiscal para que éste le refrescara al director de El Nortino la prohibición de informar sobre el caso, adelantándose claro, al reportaje de Juan.
Juan, en tanto, armaba su reportaje sin la información del médico legal que despejaba toda duda. En Alto Hospicio habló con los vecinos de los lugares donde fueron encontrados los cuerpos. Dos fueron hallados en los barrancos, al costado norte del zigzag. Parapentistas fueron los primeros en avistar los cadáveres. De ahí avisaron a la policía y se hizo el procedimiento. El tercero, el joven homosexual, fue hallado en el sector La Negra, cerca de la animita de una chica que fue asesinada en la anterior ola de asesinatos.
Pandillas y narcos. Fueron las escuetas tesis de los vecinos. Ninguno quiso que le publicaran el nombre, igualmente Juan fotografió sus casas.
Juan, en tanto, armaba su reportaje sin la información del médico legal que despejaba toda duda. En Alto Hospicio habló con los vecinos de los lugares donde fueron encontrados los cuerpos. Dos fueron hallados en los barrancos, al costado norte del zigzag. Parapentistas fueron los primeros en avistar los cadáveres. De ahí avisaron a la policía y se hizo el procedimiento. El tercero, el joven homosexual, fue hallado en el sector La Negra, cerca de la animita de una chica que fue asesinada en la anterior ola de asesinatos.
Pandillas y narcos. Fueron las escuetas tesis de los vecinos. Ninguno quiso que le publicaran el nombre, igualmente Juan fotografió sus casas.
Tuesday, June 09, 2009
+6

El ladrón respondió a los gritos de Samir y lanzó el celular. Este al golpearse con el suelo se partió en tres partes. Lo armó sentado en las escalinatas del hotel Terrado, hasta que un guardia lo sacó. Samir escupió al suelo y caminó semidesnudo a la playa. En el trayecto hizo oídos sordos al manantial de estupideces que le gritó un grupo de jóvenes que iban apretujados en un pequeño y ruidoso auto que parecía prostíbulo ambulante. Incluso le lanzaron una lata de cerveza. Por esto apuró el paso. Desde un teléfono, ubicado entre el límite de la playa y el paseo, Samir llamó cobro revertido a Juan. Tuvo suerte. Juan en ese momento se encontraba en la redacción del diario.
Después de media hora, Juan apareció con dos cervezas en la mano y un bolso con ropa. Las sandalias le quedaron un poco grandes, pero no fue problema para caminar en dirección a las oficinas del diario El Nortino, ubicado donde comenzaba la avenida Baquedano. Le fue tomando el gusto a lo del diario mientras caminaba por el paseo y disfrutaba de la brisa marina como de las chicas en bikini que iban en dirección a la playa. Había bastante para distraer la vista. En un principio iba a esperar unos minutos en el diario a su amigo, para después beber unas cervezas en el Democrático. Hacía un par de años que no se veían.
Después de media hora, Juan apareció con dos cervezas en la mano y un bolso con ropa. Las sandalias le quedaron un poco grandes, pero no fue problema para caminar en dirección a las oficinas del diario El Nortino, ubicado donde comenzaba la avenida Baquedano. Le fue tomando el gusto a lo del diario mientras caminaba por el paseo y disfrutaba de la brisa marina como de las chicas en bikini que iban en dirección a la playa. Había bastante para distraer la vista. En un principio iba a esperar unos minutos en el diario a su amigo, para después beber unas cervezas en el Democrático. Hacía un par de años que no se veían.
Por esto, mientras caminaban por el paseo, el diálogo en un principio fluyó en lo que habían hecho en este tiempo y en amigos comunes, sin embargo cuando a Samir se le agotaron las explicaciones de por qué quería permanecer un par de meses en Iquique, le contó sobre la conexión entre el Nokia que compró en Alto Hospicio y el asesinato de Carolina Martínez.
Juan llevaba dos años y algo trabajando en El Nortino. El diario estaba a punto de quebrar por sucesivas malas administraciones. Por esto proyectaba su trabajo como un paso para algo mejor. Recién había salido de la universidad y se hacía ilusiones. Iquique, en comparación con Santiago, era una ciudad agradable para vivir. Todo el año verano, una playa para nadar y hacer surf y zona franca. No era el más destacado de la redacción –por una cuestión de jerarquía de los más antiguos- pero cuando abordaba un tema lo hacía bien. Ya había destacado por el reportaje de unas licitaciones brujas de la municipalidad. Tema que le valió amenazas.
-Cuando un periodista es amenazado, es signo que va por buen camino- le dijo a Samir, mientras le ofreció un cigarro.
-¿Y te hicieron algo?-
-Fueron un par de llamadas al teléfono del diario, y después por orden del director el tema pasó a los ratis con un gran crónica de por medio. Los tipos se asustaron con la policía, aunque yo sabía quienes eran. Inofensivos después de todo.
Juan llevaba dos años y algo trabajando en El Nortino. El diario estaba a punto de quebrar por sucesivas malas administraciones. Por esto proyectaba su trabajo como un paso para algo mejor. Recién había salido de la universidad y se hacía ilusiones. Iquique, en comparación con Santiago, era una ciudad agradable para vivir. Todo el año verano, una playa para nadar y hacer surf y zona franca. No era el más destacado de la redacción –por una cuestión de jerarquía de los más antiguos- pero cuando abordaba un tema lo hacía bien. Ya había destacado por el reportaje de unas licitaciones brujas de la municipalidad. Tema que le valió amenazas.
-Cuando un periodista es amenazado, es signo que va por buen camino- le dijo a Samir, mientras le ofreció un cigarro.
-¿Y te hicieron algo?-
-Fueron un par de llamadas al teléfono del diario, y después por orden del director el tema pasó a los ratis con un gran crónica de por medio. Los tipos se asustaron con la policía, aunque yo sabía quienes eran. Inofensivos después de todo.
-¿Tan así?-
-Me los he encontrado en la calle, e incluso me saludan.
Juan nunca anduvo con pequeñeces. Esto le molestó a Samir, como a otros compañeros, en tiempos de la universidad. En todo caso Juan siempre reculaba. Tenía un buen sentido de autocrítica. Además que era un chico que provenía de una familia de profesores con bajos recursos. Esto despertaba simpatía entre sus compañeros. Sus padres junto a sus seis hermanos vivían en Talca, y le mandaban poco dinero. Juan trabajaba de garzón en Santiago y en otros oficios. Muchas veces Samir lo llevó a su casa, y lo salvó con almuerzos y dinero.
No obstante por estas dos razones Samir elevó su compasión por su amigo: si bien en la universidad había demostrado tener condiciones para destacarse en el periodismo, hoy estaba estancado en un perdido diario de provincia y porque Juan le contó entusiasmado que recién había sido papá de una niña de una relación con una chica periodista que trabajaba en la municipalidad. Osea, Samir entendió que su amigo no tenía retorno en varios años.
Por esto cuando Samir le terminó de contar esta nueva hebra del caso de Carolina Martínez, Juan pensó en dar el gran golpe periodístico de su vida. El joven de rostro huesudo, camisa de calidad y jeans chinos de la zona franca, imaginó a un asesino en serie pues recordó que meses antes, otra chica, llamada Cecilia Bustamante apareció muerta en las mismas condiciones de Carolina y antes hubo el asesinado de adolescente gay en una discoteca de Alto Hospicio. Todo en seis meses. Por esto que cuando llegaron a El Nortino, Juan le mostró las ediciones del caso de Cecilia Bustamante. La conversación de ambos jóvenes la escuchó Mario Vergara, antiguo periodista policial de El Nortino y de varios otros medios ya desaparecidos. El gordo Vergara en un momento pensó decir algo, pero se contuvo. Cuando Juan por atender a unos jóvenes recién asaltados en la playa, dejó solo por unos minutos a su amigo, Mario se acercó a Samir, y en un tono más de protección que amenazante le dijo que tuviera cuidado con lo que le dijera a Juan. Samir sonrió y movió la cabeza en señal de aprobación.
Por esto cuando Samir le terminó de contar esta nueva hebra del caso de Carolina Martínez, Juan pensó en dar el gran golpe periodístico de su vida. El joven de rostro huesudo, camisa de calidad y jeans chinos de la zona franca, imaginó a un asesino en serie pues recordó que meses antes, otra chica, llamada Cecilia Bustamante apareció muerta en las mismas condiciones de Carolina y antes hubo el asesinado de adolescente gay en una discoteca de Alto Hospicio. Todo en seis meses. Por esto que cuando llegaron a El Nortino, Juan le mostró las ediciones del caso de Cecilia Bustamante. La conversación de ambos jóvenes la escuchó Mario Vergara, antiguo periodista policial de El Nortino y de varios otros medios ya desaparecidos. El gordo Vergara en un momento pensó decir algo, pero se contuvo. Cuando Juan por atender a unos jóvenes recién asaltados en la playa, dejó solo por unos minutos a su amigo, Mario se acercó a Samir, y en un tono más de protección que amenazante le dijo que tuviera cuidado con lo que le dijera a Juan. Samir sonrió y movió la cabeza en señal de aprobación.
Sunday, May 31, 2009
+5

Ivania calificaba a Samir como un pendejo. Samir no contar con un trabajo seguro ni con pareja fija. Ivania, que tuvo su primera hija a los 17 años, redondeó su idea en la vestimenta de Samir –nunca lo vio de formal, siempre como de vacaciones-. Cuestión de apariencias. Para ella las apariencias eran importantes. Habría que indagar en su crianza por esto, asunto que por lo menos aquí, no vale la pena. El usaba sandalias, pantalones de camping y una polera de marca. Habitualmente bebía. La mayoría de las veces despertaba con resaca. Seco. Aunque la ojeriza de Ivania radicaba en que cuando llegaba Samir, Sergio desaparecía. Se le pasó por la cabeza que eran homosexuales. Se influenció por la película de los vaqueros gays. Pero su hija mayor, Mirka, que ya estaba casada, le aclaró que Samir no era gay pues lo vio con unas amigas de ella. Acariciándose la pera. Después bebiendo. Después yéndose juntos. También vio a Sergio. Al principio Mirka no le quiso decir a su madre, pero después al repetirse a Sergio en discotecas y pubs, le dijo. De terror la pelea. Sergio se fue a la calle. Más bien a la casa de unos amigos. Dos amigos que arrendaban un departamento. Separados. A los dos días regresó. Callado. Así era siempre. Sergio regresaba. Por esto, Mirka no soportaba a Sergio, su padrastro.
La casa era de Sergio, de ahí que Ivania no lo pudiera echar. Ivania tampoco no tenía dónde ir. Su yerno no la soportaba. Sergio concluyó que la guerra estaba ganada, aunque se produjeran batallas en el camino. Cuestiones de Samurai -decía con las cejas apretadas-.
Waleska se llamaba la amiga de Ivania. Sergio la pintó como buena para hablar. Hablaba de ella. Demasiado. Esto se acrecentaba con la cerveza, pudo comprobar Samir después. Waleska representaba más de cuarenta año, usaba ropa de calidad y un perfume francés que Samir no alcanzó a distinguir. Después le dijo, ya en la cama, que era un Chateau Du Roy. Raro. Samir nunca había escuchado esa marca. Le sabía a vino por lo de Chateau.
Lo que más encantó a Samir de Waleska era su BMW, descapotable, de dos puertas de color rojo. Un auto de fantasía desde donde se le mirara. Una joya. Era del hermano de Waleska. El hermano de Waleska había derivado de la política a los negocios. Tramposo como él. El hermano estaba en Santiago, ahora. Era transfuga -decía Sergio-. Waleska sólo atinaba a reírse. Dado el estado etílico de Waleska, Samir se ofreció a conducir el BMW. De Alto hospicio a Iquique, demoró 7 minutos. No había muchos vehículos en la bajada. Los pacos nunca detenían a un BMW. Del centro de Iquique hasta las discotecas de Bajo Molle demoró otros 7 minutos. Nada de pacos. Esta vez sobrepasó varios vehículos. Todos japoneses o coreanos. Ya dentro de la discoteca, Samir besó a Waleska. De ahí al motel que estaba al lado de la discoteca. Ivania y Sergio, en su Kia, los despidieron en la puerta del motel. Sergio lo sentía por Waleska, en cambio Ivania lo sentía por Samir.
Waleska lo despertó a las 11 horas, y ya vestida. Le dijo que estaba apurada. Después de cinco minutos la azafata del motel tocó la puerta. Pasado unos minutos lo hizo de nuevo. Se fue a la ducha. Varias veces pusó el chorro de agua caliente en su pene. Aquello podía considerarse como una obsesión después del sexo. Esta vez Waleska puso los preservativos. Samir prefirió quedarse en Iquique que subir a Alto Hospicio. Pensó en visitar a unos amigos. Juan, se llamaba el amigo. Un tipo con aire de metalero. Quería relajarse. No sabía bien si ir a la playa o la Zofri. Caminó por la costanera. A esa hora, mediodía, por efecto del sol la ciudad parecía aplastada. La mirada se le ponía amarilla a cada paso. No andaba con traje de baño ni con los Rayban. No obstante igual se zambulló en el mar. Con calzoncillos. Cuando regresó a las arenas de Cavancha no encontró su jeans y polera. Vio que un chico corría más adelante. Era más pequeño que él. Lo persiguió. El ladrón dobló hacia la Península de Cavancha. En estos casos tenía programado en su cabeza desistir, pero en el pantalón iba el celular y 20 mil pesos. No había razón para arriesgarse. Sin embargo le importó más el celular que la plata, a pesar de las complicaciones que éste le traería después.
Waleska se llamaba la amiga de Ivania. Sergio la pintó como buena para hablar. Hablaba de ella. Demasiado. Esto se acrecentaba con la cerveza, pudo comprobar Samir después. Waleska representaba más de cuarenta año, usaba ropa de calidad y un perfume francés que Samir no alcanzó a distinguir. Después le dijo, ya en la cama, que era un Chateau Du Roy. Raro. Samir nunca había escuchado esa marca. Le sabía a vino por lo de Chateau.
Lo que más encantó a Samir de Waleska era su BMW, descapotable, de dos puertas de color rojo. Un auto de fantasía desde donde se le mirara. Una joya. Era del hermano de Waleska. El hermano de Waleska había derivado de la política a los negocios. Tramposo como él. El hermano estaba en Santiago, ahora. Era transfuga -decía Sergio-. Waleska sólo atinaba a reírse. Dado el estado etílico de Waleska, Samir se ofreció a conducir el BMW. De Alto hospicio a Iquique, demoró 7 minutos. No había muchos vehículos en la bajada. Los pacos nunca detenían a un BMW. Del centro de Iquique hasta las discotecas de Bajo Molle demoró otros 7 minutos. Nada de pacos. Esta vez sobrepasó varios vehículos. Todos japoneses o coreanos. Ya dentro de la discoteca, Samir besó a Waleska. De ahí al motel que estaba al lado de la discoteca. Ivania y Sergio, en su Kia, los despidieron en la puerta del motel. Sergio lo sentía por Waleska, en cambio Ivania lo sentía por Samir.
Waleska lo despertó a las 11 horas, y ya vestida. Le dijo que estaba apurada. Después de cinco minutos la azafata del motel tocó la puerta. Pasado unos minutos lo hizo de nuevo. Se fue a la ducha. Varias veces pusó el chorro de agua caliente en su pene. Aquello podía considerarse como una obsesión después del sexo. Esta vez Waleska puso los preservativos. Samir prefirió quedarse en Iquique que subir a Alto Hospicio. Pensó en visitar a unos amigos. Juan, se llamaba el amigo. Un tipo con aire de metalero. Quería relajarse. No sabía bien si ir a la playa o la Zofri. Caminó por la costanera. A esa hora, mediodía, por efecto del sol la ciudad parecía aplastada. La mirada se le ponía amarilla a cada paso. No andaba con traje de baño ni con los Rayban. No obstante igual se zambulló en el mar. Con calzoncillos. Cuando regresó a las arenas de Cavancha no encontró su jeans y polera. Vio que un chico corría más adelante. Era más pequeño que él. Lo persiguió. El ladrón dobló hacia la Península de Cavancha. En estos casos tenía programado en su cabeza desistir, pero en el pantalón iba el celular y 20 mil pesos. No había razón para arriesgarse. Sin embargo le importó más el celular que la plata, a pesar de las complicaciones que éste le traería después.
Saturday, May 30, 2009
+4

Yo desorientada. Así se llamaba el videoclips que había en el registro audiovisual del celular. Era una melodía triste con un pequeño dinosaurio animado con los ojos semicerrados y con una mano afirmándose la cara.
Mientras le limpiaba el meado a Princesa -la cachorro boxer de Ivania-, Sergio le insistió que regresara el Nokia donde lo compró y pidiera otro a cambio. Un mejor -agregó-.
Mientras le limpiaba el meado a Princesa -la cachorro boxer de Ivania-, Sergio le insistió que regresara el Nokia donde lo compró y pidiera otro a cambio. Un mejor -agregó-.
Tras la descripción de Samir, Sergio dijo que conocía al vendedor. Jugaba fútbol en la selección de Alto Hospicio. Era el 3. Entonces, lo mejor es- dijo Sergio- que le preguntes como llegó el celular allá y le dices lo de Carolina Martínez. De seguro se va asustar con lo de Carolina. Si no te lo cambia por otro mejor, vas a la policía. Dile así. Samir no tenía pensado ir a la policía. En el peor de los casos prefería lanzar el aparato al barranco. Sin embargo ya empezaba a saborear la historia. Sin escuchar las palabras de Sergio –que ahora se referían el celular fallado que le compró a Ivania-, decidió ir a hablar con el tipo. Mañana. Su duda estaba en quién se lo había vendido. No había que ser muy ágil de mente para concluir que aquella persona podía ser el asesino de Carolina Martínez. Podía ser la misma Carolina apremiada de plata, o por drogas.
El cuento negro estaba armado. Samir rebobinaba: el Nokia de la asesinada, un par de llamadas que bien podrían ser de la policía de investigaciones y que si el respondía podía pasar como el asesino y concluía en la tesis más fantástica: un periodista loco fans de Roberto Bolaño, según Sergio, que andaba acosando adolescentes para escribir una novela gonzo.
Por esto le pidió el diario a Sergio.
La crónica estaba mal escrita. Se iba en detalles sobre lo que hacía Carolina Martínez antes de que la mataran y la opinión de familiares que destacaban lo buena que era. Ninguna hipótesis sobre el asesino. Concluía con: la policía de investigaciones está desarrollando intensas pesquisas para dar con el culpable.
-Nadie te va a decir que la chica podía haber sido una puta o drogadicta. Yo no la conocía, así que no puedo decir nada. Sólo que me gustan de la edad de ella –Sergio rió y acto seguido le dio un palmotazo en la espalda a Samir. Este ni siquiera se inmutó pues ahora le preocupaba sentirse como el asesino-
-¿Y si por alguna razón, yo habría conocido a la chica antes? -dijo esto pensando en el interrogatorio de los detectives que de seguro lo harían autoculparse-
Por esto le pidió el diario a Sergio.
La crónica estaba mal escrita. Se iba en detalles sobre lo que hacía Carolina Martínez antes de que la mataran y la opinión de familiares que destacaban lo buena que era. Ninguna hipótesis sobre el asesino. Concluía con: la policía de investigaciones está desarrollando intensas pesquisas para dar con el culpable.
-Nadie te va a decir que la chica podía haber sido una puta o drogadicta. Yo no la conocía, así que no puedo decir nada. Sólo que me gustan de la edad de ella –Sergio rió y acto seguido le dio un palmotazo en la espalda a Samir. Este ni siquiera se inmutó pues ahora le preocupaba sentirse como el asesino-
-¿Y si por alguna razón, yo habría conocido a la chica antes? -dijo esto pensando en el interrogatorio de los detectives que de seguro lo harían autoculparse-
La musiquita del celular terminó con la fingida cara de incrédulo de Sergio. Era Ivania que llegaría en media hora a la casa, con un pollo con papas fritas, dos pack de cerveza y una amiga para Samir.
Wednesday, May 20, 2009
+3

Demoró 10 minutos en contarle la razón de porqué debía lanzar el teléfono por el barranco, en el mejor de los casos. Al final del discurso y porque había un vino cerca, de otro modo imposible, le dijo a Sergio que era más mentiroso que Sommelier de vinos, o sea, había una sabor a higos de Turquía en el relato. O algo parecido. Cuando Sergio mentía abría demasiado los ojos, como también sacaba el pecho hacia adelante. Gesticulaba como revoloteo de pato, además. Yo no soy puta, le reprochó Samir y luego rió
¿Quién mentía mejor o era más creíble? Putas y no tan putas creyeron varias estupideces, como que Sergio, por ejemplo, era un gringo que venía a Iquique, a ver como en un astillero arreglaban su yate. Era un yate de lujo -seguía- y tal vez mañana podríamos ir a navegar. A Sergio le gustaba hacer pasar por gringo, el problema era su pésima pronunciación. De aspecto parecía gringo, en todo caso. Medía un metro 80 y el poco cabello que tenía era claro. Con seis latas de cervezas no podía controlar la lengua. Samir era más aterrizado con las mentiras. Le gustaba alardear que era un narco sofisticado. Sergio era su guardia personal, una suerte de Steven Segal. Estupideces.
La literatura podía decirse que era una pasión domesticada para Sergio. Alguna vez intentó ser escritor. Sus poemas eran demasiado cursis, según lo reprochó Samir. Siguió intentando y leyendo también. Se deslumbró como adolescente con Bukowsky y después con el colombiano Gustavo Bolívar. Le apetecían los cuentos de putas; en general, de excesos. Moda. Al darse cuenta que ninguna editorial lo tomaría en serio, decidió escribir un blog sobre sus experiencias con putas. Le puso “Putas y Cangrejos”. Lo de cangrejos, por quienes pagan putas. Para Sergio, un blog clandestino. Un secreto. Su mujer, claro, no podía enterarse. De Ivania, que quién porque razón estaba con Sergio -podría ser por plata-, hablaremos más adelante. Ivania, en todo caso, era bastante callada, más aún con Samir. Sospechaba en lo que andaban los hombres. Después de leer unos relatos, Samir se acopló al blog. Para Samir no era prioridad ni la literatura ni escribir, pero intentaba y no lo hacía mal. Sergio le editaba los relatos a Samir. El tema de Samir era el cine, lo audiovisual. Por esto había estudiado publicidad, carrera que no terminó pues decidió ayudar en el negocio de la importación de plátanos a su madre. Con eso le bastaba y sobraba.
Por esto cuando Sergio le contó de su teoría sobre los últimos cuatro asesinatos de chicas en Alto Hospicio, Samir pensó que su amigo estaba influenciado por todas las noticias, películas -lo decía por "Sin lugar para los débiles"- y libros de los asesinatos en Ciudad Juárez, México. No estaba tan errado Samir. El último libro que Sergio leyó fue 2666, de Roberto Bolaño ¿Y si esto se repitiera por acá? Samir se encogió de hombros porque no había leído 2666, ni a Bolaño, ni tenía amigos que se interesarán por este tipo de literatura.
Sergio, en tanto, sostenía que sabía de un periodista loco, fanático de Bolaño, que andaba matando chicas para escribir una novela. Dijo que sospechaba de alguien. A propósito, todas las chicas eran rubias. Teñidas, remendó Samir.
Cuando hablaban de otro tema, sonó el celular.
Por esto cuando Sergio le contó de su teoría sobre los últimos cuatro asesinatos de chicas en Alto Hospicio, Samir pensó que su amigo estaba influenciado por todas las noticias, películas -lo decía por "Sin lugar para los débiles"- y libros de los asesinatos en Ciudad Juárez, México. No estaba tan errado Samir. El último libro que Sergio leyó fue 2666, de Roberto Bolaño ¿Y si esto se repitiera por acá? Samir se encogió de hombros porque no había leído 2666, ni a Bolaño, ni tenía amigos que se interesarán por este tipo de literatura.
Sergio, en tanto, sostenía que sabía de un periodista loco, fanático de Bolaño, que andaba matando chicas para escribir una novela. Dijo que sospechaba de alguien. A propósito, todas las chicas eran rubias. Teñidas, remendó Samir.
Cuando hablaban de otro tema, sonó el celular.
Monday, May 18, 2009
+2
Samir -el protagonista de esto- había llegado a Alto Hospicio para visitar a su amigo Sergio Mesías, reportero gráfico e instructor de parapente. Se conocieron en 1996, en Iquique, cuando en el verano Samir hizo el curso de parapente con el austriaco Philippe. A Mesías le tocó volar con Samir. Mesías, en esa época, era como el segundo instructor. Dejó de volar en 2001 por una mala caída con fractura de fémur. Cultivaron una amistad que después y por otras circunstancias derivó en contactar prostitutas y escribir sobre aquello. Ahora están unidos por un blog.
Esta vez Samir venía de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. Su abuelo cultivaba plátanos en el Chapare. Su madre importaba los plátanos a Chile. Todos los veranos viajaba desde Santiago a Santa Cruz de la Sierra -prefería Santa Cruz que Cochabamba, sencillamente por un par de amigos y las chicas-. De vuelta se quedaba en la casa de Sergio, en Alto Hospicio; éste también lo visitaba cuando iba a Santiago. Acumulaban varias historias, todas relacionadas con chicas.
Sergio vivía frente al barranco. Abajo estaba Iquique. Las mejores fotos de parapente las había sacado desde el balcón. Todas las mañanas los tipos bajaban en vuelo aletargado hacia la playa de Iquique. Parecían zancudos. El mar era la otra pasión de Sergio. Practicaba caza submarina con un grupo que más se dedicaba a beber, que a cazar peces. Todos mayores de cuarenta años, como Sergio. La primera vez que hablaron de prostitutas con Philippe fue en el marco de estas cenas. Un gordo de apellido López, que vestía con una guayabera y un colorinche bermuda, también reportero gráfico, les ofreció carne de lobo marino. No estaba mala. Tenía la textura de carne de res cocida. Esa vez los tres terminaron en la cabaña de López, ubicada en la playa Chanavayita, con unas amigas de éste. Francisca se llamaba la chica con que durmió Samir.
A Sergio siempre le preguntaba por Francisca. Le pareció raro saber que ahora trabajara en una gasolinera, a la entrada norte de Alto Hospicio. No es tema hablar de Francisca, por ahora en ésto.
Después de beber cuatro latas de Tecate, le contó a Sergio sobre el celular y Carolina Martínez. Sergio le dijo que se deshiciera del celular.
Esta vez Samir venía de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. Su abuelo cultivaba plátanos en el Chapare. Su madre importaba los plátanos a Chile. Todos los veranos viajaba desde Santiago a Santa Cruz de la Sierra -prefería Santa Cruz que Cochabamba, sencillamente por un par de amigos y las chicas-. De vuelta se quedaba en la casa de Sergio, en Alto Hospicio; éste también lo visitaba cuando iba a Santiago. Acumulaban varias historias, todas relacionadas con chicas.
Sergio vivía frente al barranco. Abajo estaba Iquique. Las mejores fotos de parapente las había sacado desde el balcón. Todas las mañanas los tipos bajaban en vuelo aletargado hacia la playa de Iquique. Parecían zancudos. El mar era la otra pasión de Sergio. Practicaba caza submarina con un grupo que más se dedicaba a beber, que a cazar peces. Todos mayores de cuarenta años, como Sergio. La primera vez que hablaron de prostitutas con Philippe fue en el marco de estas cenas. Un gordo de apellido López, que vestía con una guayabera y un colorinche bermuda, también reportero gráfico, les ofreció carne de lobo marino. No estaba mala. Tenía la textura de carne de res cocida. Esa vez los tres terminaron en la cabaña de López, ubicada en la playa Chanavayita, con unas amigas de éste. Francisca se llamaba la chica con que durmió Samir.
A Sergio siempre le preguntaba por Francisca. Le pareció raro saber que ahora trabajara en una gasolinera, a la entrada norte de Alto Hospicio. No es tema hablar de Francisca, por ahora en ésto.
Después de beber cuatro latas de Tecate, le contó a Sergio sobre el celular y Carolina Martínez. Sergio le dijo que se deshiciera del celular.
Saturday, May 16, 2009
+

¿Por qué en Alto Hospicio la mayoría de las chicas son rubias? Le preguntó al joven que le vendía el celular, en un local medio hechizo a un costado de la Feria Las Pulgas -o mercado negro de los vendedores ambulantes-. Lo de joven por los aros-aquellos que deforman orejas tipo indígena amazónico- y porque no pasaba más allá de los 30 años. No tenía niguna cana. El siempre se fijaba en las canas. Sin mirarlo y con los dedos ocupados en el chip del celular, le dijo con voz silenciosa que no tenía idea. Amarga le pareció la respuesta y lo imaginó cargando una familia con una rubia teñida regordeta, de mal vivir y tres o cuatro hijos. Redondeó, mirando las arrugas de sus ojos, que al final no era tan joven pues por dentro cargaba a un viejo de mierda; que por esto estaba trabajando en la reventa de celulares robados; que después caería en la venta de drogas y que al final terminaría preso. De todos modos exageró.
-¿Cuánto te debo?- Con la vista pegada en el chips del celular, le respondió, sin modular demasiado, 25 mil pesos.
-Me lo puedes dejar en 20.
-23 mil-
El celular, un Nokia, tenía la particularidad de encender unas luces por los castados. Recordó un ovni de juguete. Dejemos al celular como un aparato escandaloso, ruidoso. Por algún motivo pensó en el reggaetón. Tal vez no era el mejor celular, el más moderno, el más elegante, pero no contaba con más dinero para comprarse otro. Antes de elegir el Nokia, le había gustado un Sony Ericksson, más plano y pequeño, pero el precio lo contuvo.
No era un experto ni fanático de la tecnología, por esto no le importaba si el aparato sacaba fotos o grababa voces. Su interés radicaba en que funcionara con el chip del celular -aquel le calló agua de colonia dentro de una mochila y se oxidó por dentro- anterior y que además mantuviera el listado de números. Cuando revisó el listado se encontró con sus números y otros desconocidos.
Seis veces y con tres celulares distintos, por ejemplo, estaba el nombre de Carolina Martínez, además habían canciones dedicadas a ella y fotos. En una de las fotos la chica se veía rubia, más bien delgada, de no más de 20 años y vestía de jeans con un polera de marca. En otro foto, aparecía con el pelo negro y en la playa. Esas dos fotos lo hicieron llamar a uno de los números. Pensó que el teléfono era de algún cercano a la chica, de todos modos su novio. No dudó y llamó a Carolina Martínez.
A la primera llamada le contestó un hombre y le preguntó con un garabato de por medio, si él era un tal “Punto”. Cortó.
En el segundo número, una grabación con la voz de una mujer, Carolina. le dijo: regreso el sábado. Era martes.
Se convenció que no tenía sentido llamar al tercer número. El sábado intentería de nuevo. Sin embargo el jueves, encontró la foto de la chica con los jeans y la polera de marca en el diario. Carolina Martínez fue hallada muerta con signos de estrangulamiento cerca de la cárcel de Alto Hospicio.
-¿Cuánto te debo?- Con la vista pegada en el chips del celular, le respondió, sin modular demasiado, 25 mil pesos.
-Me lo puedes dejar en 20.
-23 mil-
El celular, un Nokia, tenía la particularidad de encender unas luces por los castados. Recordó un ovni de juguete. Dejemos al celular como un aparato escandaloso, ruidoso. Por algún motivo pensó en el reggaetón. Tal vez no era el mejor celular, el más moderno, el más elegante, pero no contaba con más dinero para comprarse otro. Antes de elegir el Nokia, le había gustado un Sony Ericksson, más plano y pequeño, pero el precio lo contuvo.
No era un experto ni fanático de la tecnología, por esto no le importaba si el aparato sacaba fotos o grababa voces. Su interés radicaba en que funcionara con el chip del celular -aquel le calló agua de colonia dentro de una mochila y se oxidó por dentro- anterior y que además mantuviera el listado de números. Cuando revisó el listado se encontró con sus números y otros desconocidos.
Seis veces y con tres celulares distintos, por ejemplo, estaba el nombre de Carolina Martínez, además habían canciones dedicadas a ella y fotos. En una de las fotos la chica se veía rubia, más bien delgada, de no más de 20 años y vestía de jeans con un polera de marca. En otro foto, aparecía con el pelo negro y en la playa. Esas dos fotos lo hicieron llamar a uno de los números. Pensó que el teléfono era de algún cercano a la chica, de todos modos su novio. No dudó y llamó a Carolina Martínez.
A la primera llamada le contestó un hombre y le preguntó con un garabato de por medio, si él era un tal “Punto”. Cortó.
En el segundo número, una grabación con la voz de una mujer, Carolina. le dijo: regreso el sábado. Era martes.
Se convenció que no tenía sentido llamar al tercer número. El sábado intentería de nuevo. Sin embargo el jueves, encontró la foto de la chica con los jeans y la polera de marca en el diario. Carolina Martínez fue hallada muerta con signos de estrangulamiento cerca de la cárcel de Alto Hospicio.
Monday, March 02, 2009
Tuesday, February 24, 2009
Wednesday, February 18, 2009
Cartas a Vivi
-Recuerdos para la vivianita que en paz descanse. Roly.
Las animitas pueden describirse como oratorios populares que cumplen como intermediario entre lo terrenal y lo sobrenatural. Entonces el fallecido -casi siempre en terribles circunstancias- y motivo de la animita rogará a los espíritus mayores dónde esté, en este caso en el cielo, por la buenaventura de quien pide. Estas creencias parecen más agudas en contextos de supervivencia o de pobreza. De ahí el culto a los santos o a las animitas en Alto Hospicio.
-Hola Viviana: te quiero decir que me disculpes por dejar este desastre el otro día. Ojalá a ese viejo culiao que te violó y te mató que le hagan lo mismo en la cárcel. Chao.
-Dejo este recuerdo a la Vivi que no conocí, pero te pido un favor CUIDAME EN HOSPICIO. El Puente Juan.
-Hola Viviana, soy yo de nuevo, el Fabián. Vine con unos amigos y vamos a subir el cerro como siempre bueno te pido que nos cuides y que no nos pase nada. Chaooo. Fabián.
En Alto Hospicio llamar a Dios cuesta una osito de peluche o alguna muñeca. Las intermediarias son las chicas asesinadas por el sicópata Julio Pérez Silva –quien cumple reclusión perpetua en la cárcel de Acha, Arica-. En este contexto maniqueo, Pérez Silva es el demonio por el acto de asesinar y violar a una decena de chicas aprovechando el contexto de la pobreza extrema y la soledad desierto como el mesón de la carnicería.
-Hola, somos la Nicole, la Evelyn y el Tata que siempre te vienen a ver. Sabes nos sentimos medios ajenos porque no te conocimos y habría sido un dolor muy grande haberte conocido y yo y mis amigos te deseamos lo mejor estés donde estés y si puedes te vamos a pedir un favor. Nuestras vidas no han estado del todo bien ya que hemos estado un poco solitarios emocionalmente y no hemos sido responsables con nuestros deberes terrenales, queremos poder terminar nuestros estudios y queremos que todo nos salga bien. Bueno, puedo agregar que yo por mi parte no creo en los milagros, pero por si acaso. Sin más palabras, con harto cariño y patudez, nosotros, jajaja
-Hola, nosotros te vinimos a ver desde Santiago, estamos aquí escribiéndote estas líneas, esperando que tu alma esté con nuestro señor, Adiós.
-Hola, que tu alma esté con Dios y espero que así sea. Que Dios te bendiga y protega a mi hijos desde el cielo y a mi familia, que por medio de ti, Dios nos cuide.
Viviana Garay fue una más de las víctimas del sicópata de Alto Hospicio, caso que conmovió a Chile en . Cuando subió al vehículo de Pérez Silva, Viviana Garay, como las otras chicas, estudiaba en el Liceo de Alto Hospicio. La desaparición de Viviana marcó el antes y después en este caso, pues su padre, hoy concejal de Alto Hospicio, realizó intensas gestiones para cambiar la versión de la policía respecto a que las chicas integraban un red de trata de blancas. Posteriormente un confeso Julio Pérez indicó el lugar donde estaba el cuerpo de Viviana. Hoy el lugar está transformado en una animita en medio del desierto. Desde la animita extraje, a modo de préstamo, uno de los cuatro cuadernos donde se pueden leer peticiones e historias.
-Hola Viviana. Aquí estoy con mi esposa y dos de mis 11 nietos, Maykol y Abraham. Ellos hace meses que no vienen a verte porque estaban viviendo en Iquique. Ahora están con sus abuelos aquí en la pampa. Te traigo agua, nos es mucha, pero alcanza para regar las plantas. Ayúdame Viviana en conservar mi trabajo y yo siempre vendré a visitarte hasta el día que Dios nos recoja y deje esta vida. Bueno Vivi debo retirarme y para la próxima traeré más agua.
-Viviana hoy quisiste que conociéremos donde estaban tus restos porque aunque tu cuerpo no esté aquí, tu alma descendió. Dios de perdón a quien te hizo esto porque su alma no está tranquila, pero la tuya sí, porque estas con Jesús-.
No es fácil alcanzar la animita de Viviana, a pesar de que está ubicada a alrededor de 800 metros del radio urbano –sector La Negra, de Alto Hospicio-. De la nada surge un sofá de los años 80 y después un montículo amorfo, a simple vista, que luego se descompone en 50 o más peluches desteñidos por el sol. Los peluches y los cuadernos –ásperos al tacto- ya adoptaron esa textura de corcho. El barniz amarillo de la soleada está en todos los rincones de este santuario de cartón y a corta distancia, parece un camuflaje que puede hasta desviar la ruta hacia los precipicios que dan hacia la costa. El jardín es de flores amarillas, todas de plástico; luego la tierra deja ver botellas vacías de agua y latas de cerveza. La cruz cierra los ángulos.
-¡Hola Viviana! Al fin llegué con mi esposa, pero ahora no traigo a mis nietos. Te traigo más agua que la vez pasada. Gracias Viviana porque aún sigo con trabajo ¿Sabes? Votaron a cinco serenos que llevaban más de 1 año trabajando y me dejaron a mí que el 13 del presente recién cumplo dos meses ¿Qué tal? Mientras yo esté trabajando siempre vendré a visitarte, y el día que me despidan visitará a tu padre para que me ubique en alguna parte de la municipalidad ¿Qué te parece? Bueno hija, yo ya me estoy retirando y vendré la próxima semana. Chao ¡Acompañame!
-Hola Vivi, recién vine a conocer dónde estás tú en tu grutita. Te pido de corazón que ayudes a mi familia y mis hijos para que se arregle mi situación con mis hijos. Gracias.-Yo vine a visitarte porque deseaba saber donde te hicieron daño. Te recordamos con mucha tristeza y a la vez que se haga justicia por el daño que te hicieron y cuida a todas las niñas. Con Cariño, Claudia, Valeska, Gabriela, Carmen y María.
La tapa del cuaderno está quemada por el sol. Fue un cuaderno marca Torre tipo universitario. Lo elegí al azar entre los cuatro que había. Todos redundaban en lo mismo: peticiones y saludos. Lo que sale de lo común en lo escrito, por lo menos, en este cuaderno, es la introducción de una obra de teatro –cuento negro- para posteriormente desembocar en ordenamiento de dramaturgia. Son 30 personajes que viven en la población Santa Amalia, uno es el negro Juan, microtraficante de la zona y los otros dos personajes son el cuchilla, peligroso delincuente acusado de homicidio y el otro personaje es el choro nene, fiel acompañante del cuchilla, tiene cargos por transporte y consumo de droga y el último personaje es Aquiles, reconocido microtraficante del Norte de Chile.
-Hola Vivi, te pedimos que nos cuides de la gente mala de este mundo. Dile a mi padre que siempre lo amaré y cuidaré a mi madre como él lo quería. ¡Tu muerte no fue en vano! Nos veremos en la otra vida. Danos mucha suerte. A mí y tu tía. Maritza Garay y Manuel.
“Sólo le pido a Dios que tenga piedad con el alma de este ateo”, epitafio de Miguel de Unamuno.
Las animitas pueden describirse como oratorios populares que cumplen como intermediario entre lo terrenal y lo sobrenatural. Entonces el fallecido -casi siempre en terribles circunstancias- y motivo de la animita rogará a los espíritus mayores dónde esté, en este caso en el cielo, por la buenaventura de quien pide. Estas creencias parecen más agudas en contextos de supervivencia o de pobreza. De ahí el culto a los santos o a las animitas en Alto Hospicio.
-Hola Viviana: te quiero decir que me disculpes por dejar este desastre el otro día. Ojalá a ese viejo culiao que te violó y te mató que le hagan lo mismo en la cárcel. Chao.
-Dejo este recuerdo a la Vivi que no conocí, pero te pido un favor CUIDAME EN HOSPICIO. El Puente Juan.
-Hola Viviana, soy yo de nuevo, el Fabián. Vine con unos amigos y vamos a subir el cerro como siempre bueno te pido que nos cuides y que no nos pase nada. Chaooo. Fabián.
En Alto Hospicio llamar a Dios cuesta una osito de peluche o alguna muñeca. Las intermediarias son las chicas asesinadas por el sicópata Julio Pérez Silva –quien cumple reclusión perpetua en la cárcel de Acha, Arica-. En este contexto maniqueo, Pérez Silva es el demonio por el acto de asesinar y violar a una decena de chicas aprovechando el contexto de la pobreza extrema y la soledad desierto como el mesón de la carnicería.
-Hola, somos la Nicole, la Evelyn y el Tata que siempre te vienen a ver. Sabes nos sentimos medios ajenos porque no te conocimos y habría sido un dolor muy grande haberte conocido y yo y mis amigos te deseamos lo mejor estés donde estés y si puedes te vamos a pedir un favor. Nuestras vidas no han estado del todo bien ya que hemos estado un poco solitarios emocionalmente y no hemos sido responsables con nuestros deberes terrenales, queremos poder terminar nuestros estudios y queremos que todo nos salga bien. Bueno, puedo agregar que yo por mi parte no creo en los milagros, pero por si acaso. Sin más palabras, con harto cariño y patudez, nosotros, jajaja
-Hola, nosotros te vinimos a ver desde Santiago, estamos aquí escribiéndote estas líneas, esperando que tu alma esté con nuestro señor, Adiós.
-Hola, que tu alma esté con Dios y espero que así sea. Que Dios te bendiga y protega a mi hijos desde el cielo y a mi familia, que por medio de ti, Dios nos cuide.
Viviana Garay fue una más de las víctimas del sicópata de Alto Hospicio, caso que conmovió a Chile en . Cuando subió al vehículo de Pérez Silva, Viviana Garay, como las otras chicas, estudiaba en el Liceo de Alto Hospicio. La desaparición de Viviana marcó el antes y después en este caso, pues su padre, hoy concejal de Alto Hospicio, realizó intensas gestiones para cambiar la versión de la policía respecto a que las chicas integraban un red de trata de blancas. Posteriormente un confeso Julio Pérez indicó el lugar donde estaba el cuerpo de Viviana. Hoy el lugar está transformado en una animita en medio del desierto. Desde la animita extraje, a modo de préstamo, uno de los cuatro cuadernos donde se pueden leer peticiones e historias.
-Hola Viviana. Aquí estoy con mi esposa y dos de mis 11 nietos, Maykol y Abraham. Ellos hace meses que no vienen a verte porque estaban viviendo en Iquique. Ahora están con sus abuelos aquí en la pampa. Te traigo agua, nos es mucha, pero alcanza para regar las plantas. Ayúdame Viviana en conservar mi trabajo y yo siempre vendré a visitarte hasta el día que Dios nos recoja y deje esta vida. Bueno Vivi debo retirarme y para la próxima traeré más agua.
-Viviana hoy quisiste que conociéremos donde estaban tus restos porque aunque tu cuerpo no esté aquí, tu alma descendió. Dios de perdón a quien te hizo esto porque su alma no está tranquila, pero la tuya sí, porque estas con Jesús-.
No es fácil alcanzar la animita de Viviana, a pesar de que está ubicada a alrededor de 800 metros del radio urbano –sector La Negra, de Alto Hospicio-. De la nada surge un sofá de los años 80 y después un montículo amorfo, a simple vista, que luego se descompone en 50 o más peluches desteñidos por el sol. Los peluches y los cuadernos –ásperos al tacto- ya adoptaron esa textura de corcho. El barniz amarillo de la soleada está en todos los rincones de este santuario de cartón y a corta distancia, parece un camuflaje que puede hasta desviar la ruta hacia los precipicios que dan hacia la costa. El jardín es de flores amarillas, todas de plástico; luego la tierra deja ver botellas vacías de agua y latas de cerveza. La cruz cierra los ángulos.
-¡Hola Viviana! Al fin llegué con mi esposa, pero ahora no traigo a mis nietos. Te traigo más agua que la vez pasada. Gracias Viviana porque aún sigo con trabajo ¿Sabes? Votaron a cinco serenos que llevaban más de 1 año trabajando y me dejaron a mí que el 13 del presente recién cumplo dos meses ¿Qué tal? Mientras yo esté trabajando siempre vendré a visitarte, y el día que me despidan visitará a tu padre para que me ubique en alguna parte de la municipalidad ¿Qué te parece? Bueno hija, yo ya me estoy retirando y vendré la próxima semana. Chao ¡Acompañame!
-Hola Vivi, recién vine a conocer dónde estás tú en tu grutita. Te pido de corazón que ayudes a mi familia y mis hijos para que se arregle mi situación con mis hijos. Gracias.-Yo vine a visitarte porque deseaba saber donde te hicieron daño. Te recordamos con mucha tristeza y a la vez que se haga justicia por el daño que te hicieron y cuida a todas las niñas. Con Cariño, Claudia, Valeska, Gabriela, Carmen y María.
La tapa del cuaderno está quemada por el sol. Fue un cuaderno marca Torre tipo universitario. Lo elegí al azar entre los cuatro que había. Todos redundaban en lo mismo: peticiones y saludos. Lo que sale de lo común en lo escrito, por lo menos, en este cuaderno, es la introducción de una obra de teatro –cuento negro- para posteriormente desembocar en ordenamiento de dramaturgia. Son 30 personajes que viven en la población Santa Amalia, uno es el negro Juan, microtraficante de la zona y los otros dos personajes son el cuchilla, peligroso delincuente acusado de homicidio y el otro personaje es el choro nene, fiel acompañante del cuchilla, tiene cargos por transporte y consumo de droga y el último personaje es Aquiles, reconocido microtraficante del Norte de Chile.
-Hola Vivi, te pedimos que nos cuides de la gente mala de este mundo. Dile a mi padre que siempre lo amaré y cuidaré a mi madre como él lo quería. ¡Tu muerte no fue en vano! Nos veremos en la otra vida. Danos mucha suerte. A mí y tu tía. Maritza Garay y Manuel.
“Sólo le pido a Dios que tenga piedad con el alma de este ateo”, epitafio de Miguel de Unamuno.
Monday, December 15, 2008
Presentación de Alto Hospicio

Alto Hospicio es un blog, más que cualquier otra definición. Un blog cumple en este caso como un espacio para la experimentación. Alto Hospicio se fue enhebrando sin una idea clara de cómo terminaría. No había un patrón. Sólo contar la historia del sicópata de Alto Hospicio desde otro punto de vista y en presente, pagando en un cibercafé. Por tratarse de un blog, hay una tendencia hacia la rapidez y en algún caso hacia el efectismo. El lector de un blog, en muchos casos, es precipitado, busca que le cuenten rápido o lee en la pantalla. De esta manera nunca por fragmento me explayé más de 3 mil caracteres. Siempre corto y preciso. Nada de frases largas como acostumbre algún tipo de narrativa nortina, de la que me explayaré al final. El personaje o el narrador o quien cuenta la historia, es un periodista que puede calificarse como marginal, se si de considera que el 90% u 80% de los periodistas no se entremezclan con las historias que cuentan, no se ensucian, no las viven. El periodista de esta historia cuenta en base a su experiencia en una narración llena de fetiches –y a ratos sensacionalista pues también es lector de las Ultimas Noticias-. En el personaje está presente, de alguna manera, las inquietantes contradicciones del periodismo chileno, como el ejemplo más utilizado: los cadáveres de los ricos no se muestran en la televisión, a diferencia de los cadáveres de los pobres (de esto último se pueden desprender una serie de conclusiones que todos conocemos y que dan muestra de la calidad de sociedad que somos, en donde en definitiva el patrón económico rige). Respecto a la historia hay una complicidad por parte de los lectores. Fueron haciendo el resto, es decir aportando ideas, dando pistas y así se compuso un blog en algún caso puede considerarse como colectivo. Ellos son parte de este trabajo y en muchos casos están incluidos a modo de post. Las posteadoras más apasionadas vinieron de Iquique, precisamente porque es en esa ciudad y Alto Hospicio donde la historia del sicópata sigue viva y vigente por la cuestión de cercanía.Sobre Alto Hospicio, la ciudad, hay bastante que decir. Lo llaman el patio trasero de Iquique, hasta el matadero. Alto Hospicio está ubicado en medio del desierto, sobre un suelo más bien arenoso. En el día, el sol es implacable. Todos son morenos, la mayoría por el sol. En Alto Hospicio puede considerarse como una ciudad dormitorio. Son 80 mil habitantes. La mayoría trabaja en Iquique. Alto Hospicio debe ser la única ciudad de Chile compuesta en su totalidad por casas Serviu. Fuera del radio urbano se encuentran las tomas de terrenos, que por lo menos a principio de la década hacían nata. No había agua ni control. Las autoridades, el alcalde de la época Jorge Soria, les daba agua a través de un camión cisterna, no obstante para ser doblemente favorecido había que tener una bandera con los colores del Loco Soria. En este caldo de cultivo era cuestión de tiempo que se sucedieran crímenes. El asesinato de una liceana por semana puede ser normal en Alto Hospicio. La prensa no meterá mucha bulla. Dos asesinatos de liceanas al mes, también puede pasar desapercibido. Que los pobres se maten entre ellos, dirán un paco. Y si las chicas desaparecen, son putas. La prostitución es normal en sector donde se consume pasta base tanto en Iquique, Alto Hospicio como Antofagasta. La pasta base por esencia es la droga de los sectores de extrema pobreza en el norte. Un mono vale mil pesos, y mientras más duro o complicado o peligroso sea el lugar, más grande es el mono. Antes los monos se fumaban con Hilton Blanco, hoy es una pipa el pasaporte para la sensación más placentera que puede acceder algunos pueden acceder en estos lugares. En los sectores de extrema pobreza del norte, no hay piscina, no hay parques, no hay nada, sólo monos. Ni el narrador ni los personajes de Alto Hospicio no son ajenos a los monos, salvo el sicópata alguien obsesivo con la limpieza, medio fascistoide y que califica el lugar donde vive como cochino, por ende sus víctimas son todas cochinas. Como dato de Alto Hospicio, le recomiendo que vaya a la Feria Las Pulgas, podrá encontrar ropa desde los 100 pesos, y cortes de pelo a 200 pesos, y más. Hay más datos, pero no los daré acá. Por último, una manera para que la literatura del norte de Chile se de a conocer en Santiago y en otros lugares del mundo, es a través del blog -que surge como un medio, una plataforma efectiva para esto-. Vivimos a la cresta del mundo, en el desierto, donde hay tierra, donde está Cobreloa, hay putas, buenas playas, cocaína, pasta base, relajo, cerveza, minería, canutos, lujos, extranjero y mucho circulante. Hay toda una mitología que la literatura debe recoger y rescatar. El tema de la pampa está agotado, sin duda. Y la literatura nortina pasmosa ya tiene dueño. Hay que darle con historias más frescas y urbanas. Agradezco a la editorial Quimantu por darme la oportunidad de publicar, como también a mis amigos en especial al muñeco Tirila –por leer y sugerir- a quienes postearon y eso.
Saturday, November 15, 2008
Lanzan novela sobre Hospicio (artículo publicado en el diario la Estrella de Iquique)
Los crímenes que marcaron la naciente comuna de Alto Hospicio entre 1999 y el año 2001 inspiraron la novela del escritor y periodista nortino Rodrigo Ramos Bañados.
"Alto Hospicio" es el relato que une realidad y ficción en torno a los asesinatos de las liceanas de la vecina comuna a través de una novela negra que marca el abuso de autoridad y el prejuicio en torno al caso.
La historia está centrada en un personaje que va plasmando su testimonio a traves de un formato de blog. este personaje recorre los cyber-cafés de Iquique y Hospicio y en cada sesión va contando su historia, entregando antecedentes que lo va ligando poco a poco en las muertes ocurridas en la comuna nortina.
Rodrigo Ramos es un periodista de 35 años que reporteó los casos de Alto Hospicio, fue redactor y editor en desaparecidos matutinos locales, siendo actualmente periodista del área de cultura y espectáculos en El Mercurio de Antofagasta.
Durante esta semana lanzó el libro en Santiago a través de la editorial Quimantú (www.quimantú.cl).
El relato hace referencia al antiguo género epistolar. En este caso se entrega una nueva alternativa al ser escrito en formato blog. La edición el libro muestra un trabajo más depurado de ese primer trabajo que fue publicado paulatinamente en el sitio altohospicionovela.blogspot.com. El blog fue escrito entre diciembre 2006 a abril de 2008.
Antes del desenlace que todos conocemos como es la captura y encarcelamiento de Julio Pérez, Rodrigo Ramos se las ingenia para mezclar realidad y ficción. En esta labor novelística, el autor no se queda en lo anecdótico, mezcla información real con ficción, "va generando dimensiones yuxtapuestas que enriquecen el relato, se cohesionan lugares, fechas, personajes reales y referencia a otros géneros".
"Alto Hospicio" es el relato que une realidad y ficción en torno a los asesinatos de las liceanas de la vecina comuna a través de una novela negra que marca el abuso de autoridad y el prejuicio en torno al caso.
La historia está centrada en un personaje que va plasmando su testimonio a traves de un formato de blog. este personaje recorre los cyber-cafés de Iquique y Hospicio y en cada sesión va contando su historia, entregando antecedentes que lo va ligando poco a poco en las muertes ocurridas en la comuna nortina.
Rodrigo Ramos es un periodista de 35 años que reporteó los casos de Alto Hospicio, fue redactor y editor en desaparecidos matutinos locales, siendo actualmente periodista del área de cultura y espectáculos en El Mercurio de Antofagasta.
Durante esta semana lanzó el libro en Santiago a través de la editorial Quimantú (www.quimantú.cl).
El relato hace referencia al antiguo género epistolar. En este caso se entrega una nueva alternativa al ser escrito en formato blog. La edición el libro muestra un trabajo más depurado de ese primer trabajo que fue publicado paulatinamente en el sitio altohospicionovela.blogspot.com. El blog fue escrito entre diciembre 2006 a abril de 2008.
Antes del desenlace que todos conocemos como es la captura y encarcelamiento de Julio Pérez, Rodrigo Ramos se las ingenia para mezclar realidad y ficción. En esta labor novelística, el autor no se queda en lo anecdótico, mezcla información real con ficción, "va generando dimensiones yuxtapuestas que enriquecen el relato, se cohesionan lugares, fechas, personajes reales y referencia a otros géneros".
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