bocetos de novela o novela sin editar o protonovela o fragmentos o crónicas o más bien, experimento
Monday, October 08, 2007
26.
Monday, October 01, 2007
25.

Saturday, September 29, 2007
24.
Tuesday, September 25, 2007
23.
Volvió Fujimori, volvió el chino, volvió el príncipe de los pobres, volvió el dictador, volvió el asesino, volvió el ladrón para quedarse en el cubículo ratón de una cárcel musgosa tramando el golpe de estado porque aquí los presidentes corruptos son reelegidos -dice Bayli- como Alan García, con su porte de ropero, dirigiendo este país partido y robado y que todavía roban y yo, como chileno, fui parte de ese delito por los milicos de la Guerra del Pacífico o Guerra del Guano o Guerra de mierda que usurparon la biblioteca de Lima, la memoria de Perú, para embarcarla como trofeo de guerra a Valparaíso y después a Santiago, por un asunto de orgullo, vanidad, matonaje y facismo porque toda la riqueza de los derrotados confluye en Roma o Berlín o Londres o Washington o Santiago, y por eso Tati me recalca que nunca me darán un buen trabajo por acá porque la mayoría odia a los chilenos y el aire acondicionado se echa a perder y ella se levanta a encender el ventilador y su cuerpo bronceado desnudo, delgado con sus senos pequeños y duros me hacen pensar en seguir acá hasta el final y ella me dice que sólo la veo como un objeto sexual y no podría verla de otro modo, no, y hasta el zumbido de su orín me suena exquisito y me responde que está todo bien y enciende la ducha y pienso en Janet Leigh de Psicosis y siente escurrir el agua sobre su cuerpo y reviso la habitación y no hay cuchillos, ni puntas, ni nada como para sentir su sangre y ella me invita y en mis tímpanos retumba la música de Bernard Herrmann y la atenazo por el cuello con el brazo que resbala por su piel jabonosa y con la otra mano aprieto su cuerpo al mío y ella abre un poco las piernas y la penetro, y el agua nos golpea y parecemos dos cuerpos desnudos en una calle lluviosa, bailando, moviéndonos, desgastándonos y explotamos y nos quedamos detenidos mirando como el hoyo de la bañera se engulle nuestra resina felicidad.Friday, September 14, 2007
22.

Thursday, September 13, 2007
21.

Y mientras se lo vuelve a meter pienso que Tarantino reduce lo latinoamericano a México, como Bush, como Europa y Europa tiene el mar de límite y EEUU un muro, y no sé porque mierda recuerdo una cara de orgasmo de Christopher Walken de alguna película que no recuerdo y me siento un cerdo.
20.
Martina tenía 32 y confirmó en el registro de identidad que sus padres no eran sus padres y no era estúpida como para buscar el camino y le dio asco la carrera militar de su padre y le dio asco la complicidad de su madre, y buscó hasta encontrar a sus padres naturales, ambos en las listas de asesinados. El milico se quedó con el bebé, y lo inscribió con sus apellidos e hizo feliz a su mujer por algunos años. Martina no quiso suicidarse ni se volvió loca porque habían muchos casos como el de ella, sólo abandonó para siempre a su familia adoptiva que se alcoholizó, le dijeron después.
19.
Wednesday, September 12, 2007
18.
En Medellín se libraba una guerra sucia entre la Policía y el Narcotráfico de Pablo Escobar, día a día era asesinado un policía.
Llegue un día 22, una ciudad sin pacos, créanme que es cosa seria, la delincuencia se había apoderado de la ciudad. Los policías estaban aterrados, salían a las calles en grupos de 20 cubriéndose las espaldas y hicieran lo que fuese, cada día uno de ellos dejaba de existir.
Algo ocurrió que lo cambió todo. A la salida de una iglesia, 13 niños fueron masacrados. Las imágenes eran desgarradoras, pero lo que vino después terminó con mi carrera y mi cordura.
Estando en el velatorio de los niños, un familiar se acerco y me entrego una declaración firmada por todos ellos, en esta acusaban del alevoso asesinato a la policía de Medellín.
Tuesday, September 11, 2007
17.
Y el click de esa cámara hace real a la familia, que ahora saldrá en un diario gringo.
Y Marta, la española depravada, absorbe a goteras el drama de la mujer, y piensa la muy suelta de cuerpo que la desaparición de Madeleine en Portugal importa un carajo por estos lados, y piensa, la gilipollas mientras absorbe un cigarro sin filtro, en la cantidad de niños que a diario se pierden en el tercer mundo y nadie dice nada, porque los niños pobres de Perú, Brasil o Zambia no se exponen tanto como la Madeleine de pupila cortada y caballera rubia como la su madre y padre, dos gringos delgados, altos, como de la película de una niña perdida.
Y a los chilenos parece más interesados en el caso de Madeleine que los casos de los niños maltratados, violados en su país, y mandan de la tele a una periodista hablar con los papás de Madeleine para sensibilizar a los chilenos que prefieren historias importadas como si en Santiago, no hubieran historias que contar. Chile necesita de historias gringas para mimetizarse con el primer mundo de Los Simpson. Y Chile se sensibliza más por Madeleine, que por el terremoto en Perú: siempre ha sido y será así, aunque la minoría diga la contrario.
Y la mujer de la fogata, la madre, reconoce que nunca encontrará a su hija porque no tiene con que dejar a sus hijos para ir a revisar los cadáveres en la morgue.
Y yo le digo que si está dispuesta, nos puede confiar sus hijos a nosotros, y al escucharle el periodista enciende un cigarro como esperando algo. La mujer se pierde por una calle terrosa, mientras subimos a los chicos a la camioneta.
Y ya andando, y con los chicos arriba, pienso en los camiones de los milicos con detenidos rumbo al aserradero.
Monday, September 10, 2007
Friday, September 07, 2007
15.
La baba es del voyerista o periodista decadente a quien sólo le interesa fisgonear hasta la última gota de luz, allá abajo, donde se juntan las carnes y donde la negrura del asterisco del geólogo M parece absorber todo como el magnetismo de un hoyo negro espacial. Pura física. Me aclaró que no eran amantes aunque no le pregunté, ni me interesó saber de su relación. Cumplía la función de proxeneta o recolector de mujeres para las orgías, y yo, entre risas, le dije que el geólogo M era Spiniak, y de ahí me dijo que su afán de periodista, que su pasión por hacer periodismo era juntarse con gente de costumbres raras, con gente inhumana para redactar novelas negras o con gente que no le interesa la vida y por eso la vive de una manera extrema, como tú, me apuntó, y él tiene olfato o, por lo menos, los granizos de la coca no le han roto el oso hormiguero. Y Spiniak -explica este cabrón dentro del 4x4 del geólogo M- es una de las degeneraciones del neoliberalismo llevado al extremo en Chile, donde los desviados ricos compran a prostituidos pobres para que le metan bates de béisbol en el poto y así disfrutan, y así arrugan la frente y gimen entre saques de coca y placeres anales, porque después de viajar y gastarse toda la plata en Nueva York o Cancún ya no hay más sensación que la piel, la carne, el corte, la crema y la caca, y así, el anillo termina siendo la boca, la lengua, el tacto y hasta reducir y quemar a todos los sentidos, y no queda nada. Pura física.
El periodista, por lo menos, no se mete bate de béisbol ni quiera tener el culo de repollo, lo suyo es ser testigo de estas maneras poco convencionales de existir.
Nos encontramos dos días después de la fiesta, en la casa del geólogo M. El geólogo M iba estar una semana fuera de Arequipa, no sé donde mierda, supongo que en alguna mina. Me había dejado la casa, los autos y hasta una tarjeta de crédito.
El periodista me preguntó si yo estaba interesado sexualmente en el geólogo M. A la mierda sus orgías, prefería irme antes que follármelo.
El periodista es un tipo delgado, alto, de boca pequeña, ojos de color verde y de rigidez coquera. Mantenía el sentido del humor con unas ironías crueles sobre los peruanos y el terremoto en Ica. Prefería Perú que Chile, por ahora –afirmaba-, aunque no tenía interés por volver. Ahora estaba dedicado a hacerle biografías a unos arequipeños de clase alta, como también estaba a cargo de un ciber, cerca de la plaza de Arequipa, cuyo dueño era el geólogo M.
Me propuso que fuéramos a Ica y Pisco a ver si podíamos ayudar con el terremoto. Mañana partimos en la 4x4 del geólogo M y se sumará Marta, la española.
Tuesday, September 04, 2007
14.

Chile dejó de interesarme por su incompresible liviandad de sociedad bastarda, quiltra y drogadicta que reduce todo a la acumulación de porquerías y cachivaches, y donde la maldita excepción sigue y seguirá siendo inútil, porque la oligarquía casó hace rato a sus hijas con los milicos, y sigue igual y seguirá siendo igual, porque Chile siempre ha funcionado como un villa medieval, donde todos los villanos desearán por siempre ser igual al patrón feudal y ahí comienza ese locura envidiosa, la demencia colectiva.
Por esto prefiero Perú, país todavía digno a pesar de Ripley y Falabella que hace años sufrió de la paranoia chilena con esa invasión fascita promovida por los ingleses. Latinoamérica es un continete deshecho desde la llegada de los españoles y su raza de mierda.
Monday, September 03, 2007
13.
Soñé con un engendro humano-animal arrastrándose hacia el baño con la boca negra y los ojos salidos para afuera.
Soñé con un jote muerto cuya pata a medio desprender era masticada por el gato de mi casa.
Soñé con un enclenque de labios negros que atrapaba el aire con una aspiradora.
Soñé con un gato envenenado por comer carne de jote.
Soñé con un hombre muerto por un cable mal enchufado a la aspiradora.
Soñé con mi adolescencia en la calle Bellavista de Antofagasta.
Friday, August 31, 2007
11.
Los peruanos no quieren compararse a los chilenos aunque su oligarquía blanca y europea sea peor de fascista, peor de canalla, pues prefieren no mezclarse con los cholos.
Las súpertiendas: Falabella y Ripley son para ellos y no para los cholos.
Y yo me siento un cholo materife, vengador como el niño Marcelo en la playa blanca de Mancora, al lado de Ica, donde sólo los blancos tienen ganado el privilegio de la entrada porque los cholos ensucian.
La bipolaridad me puede definir como un facista o resentido social ¿Ripley o Falabella?
Yo mato porque si no me matan. Fue la excusa de Pinochet. Yo mato en nombre de Dios, fue la excusa de las cruzadas. Recuerdo mi niñez. Pienso que mi vida debió haber quedado estancada en esas calles terrosas de esa población de Antofagasta. Nada me detuvo, ni mi mujer ni mi hijo.
El periodista -amigo del geólogo M- dijo que podía acompañarme a Mancora. Dijo que le interesaban los tipos como yo.
Es culpa del diablo que nos juntáramos.
Wednesday, August 29, 2007
10.
Marcelo fue el mejor en la escuela, a pesar de haber asesinado al paria viejo de su padre. Dios lo perdonó. El paria se llamaba Don Carmelo, un desgraciado al que nunca vi amargado: siempre festivo, siempre borracho, siempre rodeado de borrachos. Fuimos vecinos. Mi madre hablaba mal de Don Carmelo. La gente justificó a Marcelo cuando lo asesinó.Marcelo me pegaba por gordo. Después nos hicimos amigos. Me había transformado en un cerdo. Hacía reír a los niños: comía tierra y lombrices, también hormigas. Los chicos me venían a ver, era un show. También aprendí a pelear. Un día entre cuatro trataron de pegarme. Al final Marcelo me defendió. Había superado la prueba de valor, me había graduado de Maras. Nos llamábamos “Los Chiri”, una pandilla de pendejos.
Nuestro primer asalto fue a un borracho. Lo dejamos cerca de la línea del tren, sangrando por la cabeza. Lo pateamos hasta el cansancio. No quisimos matarlo porque era profesional, según leímos en su carnet. Salimos en el diario. Fue grato. Don Carmelo también hacía noticia. Había quemado a la madre de Marcelo. Lo acompañé a ver a la señora Catalina al hospital. Nos dijo que haría justicia. El desgraciado de su padre siempre golpeaba a su madre, también a él. Ahora Don Carmelo estaba viejo y desgastado, fácil de noquear. Marcelo se vistió de materife. Le puso varias estocadas ante nuestra mirada terrible. Lo ayudamos a limpiar la sangre. Yo cerré sus ojos. No merecía otro destino.
Al otro día, Milton, el niño que estaba con nosotros, denunció a Marcelo a la policía. Don Carmelo estaba podrido cuando lo subieron a la camilla de metal. A Milton lo acorralamos a la salida de escuela. Marcelo pensó que lo había matado. El chico quedó tirado y aturdido en un callejón desolado. Sabía que estaba vivo. Corrimos. Marcelo mataba por venganza. Yo sentía placer verlo matar. La justicia es amistosa con los chicos. Marcelo tenía 13 años, yo 14. Los curas lo recogieron. A Marcelo siempre le gustaron los números. Era ágil de mente. Yo era mejor para las letras, me conformaba. Sacó rápido la secundaria y después no sabía qué estudiar. Entró a geología. Como profesional comenzó a ganar plata, demasiada para el promedio. Se casó y trabajó en una multinacional de geología.
En Centroamérica volvió a su infancia.
Monday, August 27, 2007
9. Los Olvidados de Buñuel

Marcelo, ya adolescente, escapa del correccional y se reúne en el barrio con sus amigos. Conmigo y otro niño, y mata a Don Carmelo. Días después, Marcelo trata de matar al muchacho que supuestamente tuvo la culpa de que lo enviaran al correccional. A partir de este incidente, nuestros destinos están trágicamente unidos.
Friday, August 24, 2007
8.
Thursday, August 23, 2007
7.
Monday, August 20, 2007
6.
Arequipa es una ciudad de paso para turistas que van a Cuzco, me dijo un español, vecino de cabina en este ciber con humo de cigarros y pocas ventanas. Este español -algo calvo y de amaneramiento gay- estaba preocupado por unos amigos alojados en un hostal de Lima ¿Por el terremoto? Claro, por el terremoto, afirmó. Yo no preocupo a nadie. Mi madre se murió hace rato, mi hijo tiene cinco años, y no creo que mi ex mujer le recuerde a su padre después de los hechos que detonaron mi partida.
Anoche soñé con unos jotes picoteando sobre una bolsa de carne humana que alguien lanzó sobre el techo de mi casa.
Hoy, toda la prensa y la televisión dio cuenta del terremoto en Lima, Pisco e Ica. Los arequipeños no parecen muy conmovidos con la tragedia de sus vecinos, tal vez porque nunca se han sentido peruanos.
-Somos independientes- afirmó un taxista que me llevó a la casa del geólogo M, una casa grande de construcción moderna, con piscina, jardines y dos autos en la puerta, además de dos sirvientas poco amistosas, pero que mantienen todo limpio.
“Sabe Dios porque pasan estas cosas. Sabe Dios porque es más cruel con los pobres, con los necesitados. La verdad es que en la mayoría de los casos, esta acometida de la naturaleza o de los cielos, se atiza entre los más necesitados, entre aquellos que de por si ya han sido golpeados por la pobreza y que después de esto quedan con las manos vacías y aun más maltratados que antes.”, agrega Tati por el chat.
Tati es linda y posa en bikini con una amiga en una playa para ricos peruanos, todos blancos con lentes Calvin Klein.Nada de rencor.
El geólogo M me dio un abrazo y que estaba en mi casa. Me dijo, entre risas, que le había devuelto el tiempo perdido y que Arequipa era una ciudad espectacular para tirarse chicas. Entendió mis razones. Tras dos años las cosas se ven mejor, dijo. Reconoció su error y yo el mío, aunque hipócritamente, como todo lo que dije esa noche mientras bebíamos pisco marca Tacama con Coca Cola.
Fue uno de los mejores geólogos de su generación de la Universidad del Norte, y siempre ha destacado. No sé en qué mierda trabaja ahora, en Arequipa, pero gana mucha plata. Dijo estar relacionado con la actividad minera. También hablamos de putas: ahora mantenía relaciones esporádicas con unas chicas peruanas, jóvenes, universitarias y otras profesionales según fotos.
El primer tatuaje de Mara me le hice aquí, ayer, ocupé dos horas y no es nada especial, aunque un poco doloroso. Son dos ojos rodeando mis tetillas. El geólogo M tiene los brazos tapizados de tatuajes, todos hechos en Guatemala.
Se ve delgado y mantiene su parecido a Frank Zappa. Esta noche invitó a un amigo chileno suyo que lo provee de buena cocaína, un dealer que alguna vez fue periodista de un diario de Iquique, me dijo, y que tiene una historia sórdida detrás como la tuya –afirmó entre risas-.
Traerá a unas chicas, unas turistas españolas que le prenden velas a Goatse, un gurú sexual.
Tuesday, August 14, 2007
5.
Estaban convencidos que esos niños pobres y huérfanos de Antofagasta lograrían ser felices en Europa, porque su concepto era: desarrollo=dinero=modernidad=felicidad.
Los europeos los prefieren blancos y recién nacidos. Paseaba a algunos chicos. Uno me contó que su hermano se lo violó. Tenía 6 años, el pelo al clavo y sonreía por todo. Su piel morena limitaba su partida. Tal vez cuando creciera y si se quedaba en Chile, haría lo mismo con su hijo. El ciclo. La violación la contaba como juego, como cuando el geólogo M contaba sus historias amorosas de Guatemala -país donde trabajó-.
-Las minas son calientes y putas en Centroamérica, y yo no aguanto, jajaja, y yo no aguanto- afirmaba gesticulando un movimiento pélvico.
-Y tu mujer gueón-
-Me estará jodiendo con vos, jajajaja-
-Gueón vaca. ¿Y si te infectas con algo?.
-¿Y tú crees que las minas que me tiro son putas? No gueón, son abogadas gueón, limpiacitas.
-Sucio de mierda.
En Antofagasta vivía con su mujer e hijos. Fui amigo del geólogo M, y de su mujer, juntos y separadamente. Los prefería separados. Su mujer me prometía que lo nuestro era un juego.
El geólogo M pasaba 20 días del mes en Guatemala, el resto en Antofagasta. Una nana peruana le preparaba pisco sour al geólogo M, mientras él -relajado- veía los partidos de fútbol con sus amigos, geólogos.
Llegaba para los partidos de fútbol de la selección. Sus amigos me hacían sentir como un extraño, como un bicho. No me emocionaba el himno nacional. Hablaban de sus 4x4 y lo importante de vivir seguros y encerrados en los nuevos condominios construidos en los Jardines del Sur, y de que el país y el fútbol estaban destruidos por la delincuencia y la farándula.
En el entretiempo se encerraban en sus 4x4 para quemar pasta base. Volvían tiesos. Se iban en el momento en que terminaba el partido. 90 minutos exactos de libertinaje para sus reprimidas existencias. A mi no importaba que me vieran fumar, tampoco a M, aunque éste se molestaba cuando llegaba con algún amigo. Nunca traigas amigos cuando vengan los geólogos, me dijo.La parvularia S se sentía generosa por invitar a almorzar a los niños huérfanos. Lunes y martes. Llegaban dos o a veces, tres. También invitaba a matrimonios extranjeros.
Con la parvularia S, en tanto, vimos varias veces la película “Pulp Fiction”, mientras yo la iniciaba en el consumo de cocaína. Ahora me culpan que yo destruí el matrimonio. Sé que el geólogo M está trabajando en una mina cerca aquí, en Arequipa.
4.
Monday, August 13, 2007
3.
Nadia Pérez huele a pimienta y tiene una cicatriz de quemadura en su brazo de habano. Nadia se llama así por la Comaneci, me dijo la segunda vez que me atendió en ese restaurant -debe tener la misma edad que yo-. Como a la mujer de la pensión, también le interesó mi puto origen, mi acento, mi aspecto y la guitarra que adosé al costado de la mesa. Tóquese una canción me afirmó, suelta de cuerpo y con esa carne porosa y brillante de su pechugas servidas ante mis pupilas. Me sentía como en México, como en Tijuana, como en una película de machotes. Después de susurrarle a su oído donde estará mi primavera de Solís, me trajo un plato con una fritanga de perejil y un arroz en forma de teta y un ají. Le pagué con dólares como si fuera Mickey Rourke en Erase una vez México, y le pedí un Marlboro.
-Dónde está el baño-
-Acompáñame-
La cocinería era estrecha y de penetrante aroma a un condimento raro, después había un compartimiento como bodega. Cerramos la puerta y ella, sin preámbulo, me bajó el pantalón: nada especial, mientras yo fumaba mi Marlboro y me sentía como un vaquero del oeste violándose a una india, como un conquistador español violándose a una india, como un milico chileno de la guerra del pacífico violándose a una peruana. Ambas se llamaban Nadia -la mujer del restorán y de la pensión-. Ambas habían sido golpeadas -una quemada con cigarro- por su último amor, un machista maltratador. A ambas les traje un poco de paz, de amor, de tranquilidad. Que en paz descansen.
Fue el adiós de las nadias, y ahora van adornadas con el cortejo sepia y con flores desteñidas en esta ciudad dolorida que llora con pasión a sus muertos.
Friday, August 10, 2007
2.
Puedo ser un cantante sudoroso y barrigón apretado con una camisa negra brillante y unos pantalones de cuerina salpicados de lentejuelas a lo Elvis, que le canta al amor, quizás una de las pocas maneras para sentirse vivos por estos lados, según los desayunos de la pensión cuando la dueña me cuenta de sus fracasos con las canciones de Marco Antonio Solís.
Puedo ser una versión grotesca de cantor o trovador sudaca, menos altanera, de ese errático american-mariachi de la película de Robert Rodríguez –que llevaba esa metralleta justiciera o fierro en vez de un absurdo guitarrón- y que hablaba como atorado.
Prefiero contar chistes crueles.
Y esta Tacna sepia de cortante frío noctámbulo, luce parecida a Tijuana o a la manoseada Juárez –de películas como Traffic, de documentales de coyotes - donde comen ají a masticazos o chile, y los chilenos fascistas se ofenden porque esos machotes mexicanos morenos, bigotones, de cuello de neumático y espalda carnosa se comen a la patria. Guevones. A una hora al sur de Tacna, está Arica donde todas las calles tienen semáforos, donde los taxis lucen uniformados de amarillo o negro y donde el olor a fritanga se mezcla en esquinas marginales con el humo pastabasero. Arica es la punta del ají.
Arica=San Diego. Los peruanos pobres imaginan un mejor futuro, como si Chile fuera Estados Unidos. Y en Estados Unidos a los latinos los tratan de cucaracha o ratas y bajan la cabeza, mansos, sudacas, asumidos y explotados, y buscan el amor y trabajo con la cabeza gacha, ciegos como servidumbre humana. Y en Estados Unidos, Chile es el ají con que se fabrica el Tabasco.
Filmé con esta Canon -que me cabe en una mano- unas cucarachas aladas que planeaban desde la tina del baño a la puerta y que a ratos parecían helicópteros borrachos. No todas alcanzaron la puerta.
-Siga matando bichos y no se preocupe de la limpieza-
-Y cómo adivinó-
-He pasado toda mi vida aquí. Me se de memoria todos los ruidos-
-Entonces no traeré a mi novia-
-Usted sabe las reglas-
Se llama Nadia, tiene 50 años, bien conservados, morena, alta, delgada, pelo lacio, ojos de pasa y rasgos indígenas –nariz zigzagueante como cordillera-. Es amable aunque metiche. Le interesan estupideces como en qué ciudad nací. Si yo le dijera que nací en Tocopilla, tendría que gastar mi tiempo explicándole dónde queda Tocopilla como si fuera tan trascendente el lugar de mi origen. Le gustan los dibujos de mi guitarra, en especial el rostro del cristo de la película de Zeffirelli –ese Jesús con ojos de huevo frito-. Llevo una semana en su casa.
“No hay nada más difícil que vivir sin ti… ”, esa estúpida ironía de Marco Antonio Solís le cantaría esta noche, con la Canon en Rec, pero conozco las reglas.
Saturday, August 04, 2007
1.

Perú es un buen lugar, desordenado, fácil para limpiar como para esconderse. Eso de limpiar me suena a película de Tarantino. Qué asco Tarantino. Esos tipos vestidos como garzón y una musiquita de rock como telón cargando unas aparatosas escopetas y después disparando en el oreja de un gueón amarrado en una silla, también vestido de frac, como ganster de Hollywood y sigue la musiquita expresándose por los parlantes del cine, para amenizar la muerte o volverla más simpática. Después Tarantino ridiculizando a los japoneses con esa Uma Thurman de buzo amarillo pegando patadas al aire como enferma mental o Tarantino ridiculizando a los mexicanos como si olieran a fritura. Todo el sur de Estados Unidos huele a fritura y sobaco. Las calles de Tacna huelen a mi sobaco y a la fritura de las cocinerías callejeras o carritos sangucheros –como le llaman aquí-,las murallas son opacas, el aire tiene esa espesura a ciudad sin mar, los taxis que cruzan la frontera son largos tipo años 70 y la gente come pollo con papas fritas en la calle. Latinoamérica = bodega humana. Me gustaría torturarte Tarantino de la chuchesumadre, así como los haces en Hostel con esos indefensos turistas gringos, pobrecillos, tus compatriotas, que van a esos países rumánicos o hungáricos –balcánicos, diría mejor- donde los vampiros andan en la calle, sueltos, vestidos con Levis o de tetas rosadas y vaginas bien depiladas. Nada más efectista que el cine. Igual que ese sicópata de telenovela que anda salpicando sangre en la tele chilena y un gueoncito político se horroriza ¡oooooh!, como si ese país de mierda no estuviera acostumbrado a la tortura. Y le digo a ese político “cresta de gallo” que ese gordito Romo como Cristo recibió todos los pecados del hombre y murió en la soledad, en la mugre, salvo por unas monjitas de buen corazón que recogieron el bulto. Romo se llama nuestro Cristo, Romo es el cordero de Dios dispuesto al sacrifico para lavar nuestras faltas, nuestra deshumanizada capacidad de intolerancia, Romo es el muñeco Vudú.
A Taratino le gustaría hacer la película de Romo, la biografía, con una serrucho de utilería y una bolsa de sangre y detrás la imagen de Pinochet, con esos lentes negros de carey. Podría rodar la película en los desiertos de México, país del perfumadito Alejandro González iñarritu, el de “Amores Perros”, que ya no parece mexicano, que ya no parece latino.
Estos meses me he dedicado a ver películas de Taratino, sí. Estoy aprendiendo de Tarantino. Estoy aprendiendo que el dolor no existe o se convive en el Tercer Mundo, en Perú, en Tacna o en Alto Hospicio. Ese fascista de Tarantino me delegó una misión: limpia al mundo de las ratas y serás salvo. Hace un rato compré en el mercado de baratijas una cámara de video. Me faltó el cable para conectarla a este computador de mierda.
CAPITULO 2 O SEGUNDA NOVELA O BOCETO
Monday, July 30, 2007
Monday, July 23, 2007
Monday, June 04, 2007
Tuesday, May 29, 2007
Monday, May 14, 2007
45
Nadie me saca de la cabeza que Galleguillos fue mi arma.
Tacna, mayo, de 2007.
Saturday, May 12, 2007
44
Las moscas muerden en este ciber.
Friday, May 11, 2007
43
Esperé el amanecer junto a unos alcoholizados vagabundos. Me ofrecieron vino. Después lo vomité mezclado con el sabor amargo de la bilis.
En este ciber las moscas pican.
Monday, May 07, 2007
42

No he conocido a nadie en esta ciudad calurosa. Y es que nadie quiere ser tu amigo después que te levantan del suelo y te lleves la mugre adherida en la espalda. He sentido que me han cargado, trasladado, tratado de ayudar. Me he despertado en la urgencia del hospital, y he vuelto de nuevo a la calle. En Arica no hay frío, ni viento, como para preocuparse de dormir en la intemperie. He dormido en pastos desconocidos, en la arena de la playa y en urgencia del Hospital, sobre un cartón afuera de una iglesia donde pregunté por el cura Sergio y donde otra vez me mandaron a la mierda.
(foto: El cuento "Me convertiré en momia" es del japonés Masahiko Shimada)
Sunday, May 06, 2007
41

Mi intención es que esto, de alguna manera, llegue a tus ojos de y se esparza por tu sistema nervioso y como si fuera cocaína recobres tu lucidez y te dejes de guevear haciéndote el inocente. Tal vez después de leer, consideres la tuya como una mala historia, carente de suspenso –se me ocurre-, egoísta, escrita desde mi lado, para salvarme solo. Puede también que la llegues a odiar por mi falta de arrojo, por mi cobardía, por mi afán exhibicionista. Dirás, con cara de resignado, que te puse como un microbio al lado de Chikatilo o Garavito. Lo eres. Quizás desees más detalles sobre la manera como le cortaste los pezones a una de las chicas (Te invito a escribir esos capítulos). Quizás desde tu imbecilidad actual recobres la memoria, y narres a tu manera los detalles más sórdidos de lo que hiciste. Tu ego te lo pide. Tu ego te pedirá más asesinatos. Sé que volverás a la calle y seguirás matando, es así, y le pedirás a otro periodista corrupto, enajenado, que te escriba la segunda parte de esta historia.
Se qué ahora eres una especie de santón que te sirves de las nauseabundas almas de unos imbéciles e ignorantes criminales, según el cura Sergio. Me dijo que estabas escribiendo un Apocalipsis. ¡Imbécil! ¿Quién te crees? ¿El Juan de la Biblia o algo parecido? Un Apocalipsis, el muy imbécil, el muy guevón. Desde tu cama clorada e iluminada con tubos fluorescentes asustas con el infierno a todo el mundo, con ese Apocalipsis bastardo, porque no entiendes que nuestra naturaleza es así: fornicaria, ladrona, homicida, adultera, avara, mala, timadora, deshonesta, envidiosa, difamante, orgullosa y desatinada ¿Supongo que también te crees el anticristo? Hay muchos anticristos en la calle, mírate tú, a tu alrededor y verás los anticristos que andan como moscas buscando un lugar donde arrancar una partícula de mierda, como si la mierda valiera tanto, como si la mierda fuera tan importante y trascendente. Recuerdo la frase del gringo Ted Bundy, un ser de tu calaña aunque era abogado, militante repúblicano y "encantador" el muy mierda, según sus amigos. Dijo: "Nosotros, los asesinos seriales, somos sus hijos, sus maridos, los que están en todas partes... Y claro, mañana muchos de ustedes van a despertarse muertos" -Fue apresado y ejecutado en la silla eléctrica, luego de ser condenado por el crimen de 14 mujeres, aunque se afirmaba que las víctimas ascendían a 100, hecho que nunca se probó-.
Tal vez el cura Sergio no exista y sea una fantasía para alcanzarte. No encontré su nombre por ningún lado en la guía de teléfonos. Se encogieron de hombres cuando pregunté en una iglesia católica ¿Busco a un sacerdote llamado Sergio? Le repito: ¿Conoce a usted un cura que se llama Sergio, y que trabaja con los presos de la cárcel? ¿Por favor conoce a usted a un puto cura que se llama Sergio?Después de entregar el taxi a un pariente de Julio, decidí quedarme en Arica, a esperar convertirme en un N.N. Recorrí una calles estrechas abultadas de comercio y barullo de hippie andinos. Leí letreros de comida vegetariana y sentí el vaho marihuano. Bebí un jugo de frutas y lo vomité, quise calmarme con un cigarro y volví a vomitar. No he comido nada desde el jugo. Siento un poco de hambre, pero el asco me doblega cuando huelo desde mis dedos el olor a transpiración desde mis axilas calientes.
Friday, May 04, 2007
40
Wednesday, May 02, 2007
39
Tal vez me inventé este blog para deshacerme a pedazos de esta enfermedad. Tal vez contagio a otros con esta mierda.
He pensado mutilarme los dedos de las manos por cada crimen. Quiero sentir el ardor después del corte. Quiere ver la carne colgando de mis manos. Quiero unas manos inútiles, deformes. Necesito una marca física para sobrevivir. Algo. Algo que me indique que ese tiempo murió.
En una hora más parto a Arica –depende de a qué hora lleguen los pasajeros-. Dormiré allá. Julio me pidió que la primera semana hiciera eso. Primero debes ubicarte bien, dijo.
Voy.
Tuesday, May 01, 2007
38
El portamaletas del Chevy Nova es amplio, como todo en ese auto. Hay espacio como para esconder un arma. Se me ocurre una catana tipo samurai que venden el Zofri. Los cuchillos siempre son más intensos, más rituales. Tal vez me detenga en el desierto y me haga una harakiri, ante mis pasajeros. Serán cuatro. Tres atrás y uno a mi lado. Les contaré mi sueño recurrente con Travis. Después le pasaré el diario de la ciudad que siempre tiene un crimen en la portada. Luego vendrá mi aventura con el psicópata de Alto Hospicio, desde el principio, mientras escucharemos un disco de Rudy La Scala –un cantante de telenovelas que le gusta a Julio-. Algunos se quedarán dormidos con la mezcla: historia y música; otros dirán que también lo conocieron, y otros se revelarán con rabia y odio. “Usted que hizo para detener los crímenes”, me dirá. En ese tiempo fui periodista, le diré, fui testigo privilegiado de la tragedia, nadie como yo conoce los hechos. Usted también es asesino por no hacer nada, por lavarse las manos, por dejar que ese guevón de mierda asesinara a sangre fría. Usted es un indolente, un sicópata como esa mierda, una escoria, un cobarde, la peor basura.
Creo que será el momento para detener el auto y sacar la catana.
Escribo esto desde el computador de un centro de llamadas telefónicas, en la Zofri.
Monday, April 30, 2007
37.
El tipo que estuvo aquí tenía raras costumbres sexuales. Ya no me sorprenden los historiales de los computadores. Son las 18 horas. Siento la voz -a pesar de mi otitis- de un tipo instando a otro hacer algo que no quiere. Siento humor de cigarro. El tipo se decide y ríen. La risa se camufla con algo de reggaeton que expele un parlante de auto pegado en el techo. No tengo nada contra el reggaeton, ni tampoco contra esa Shakira que brota como maleza en el dial.
Hace media hora que estoy acá. Es un ciber barato. 500 pesos vale la hora. Alto Hospicio siempre será más económico que Iquique.
Pruebo el Chevy Nova. Es un auto ancho, rugidor y petrolero. Da gusto manejarlo. Huele a limpio, a desodorante de auto –a coco-. Desde mi ventana en la pensión observé como Julio lo limpiaba. Está en sus manos maestro, me dijo con una sonrisa amigable después del almuerzo. El tipo está obsesionado conmigo o no sé porque mierda sacó que yo era un buen conductor, responsable. Tal vez tengo cara de taxista, o me estoy mimetizando con Galleguillos. No sé que vio en mí. Deben estar muy jodidos sus vecinos.
Acabo de recorrer algunas calles estrechas, nuevas. Alto Hospicio cada vez se parece más a esas ciudades de los países socialistas de antaño. Todas las casas iguales o parecidas, hechos en serie por el Minvu. Los edificios son chatos y gordos, y dejan poco espacio para colgar ropa. Otra detalle es que la mayoría de las botillerías tiene rejas para atender. El tipo que me vendió la cerveza me dijo que era por la pasta base.
Me detuve en el Renacer. Ahora es una restaurant que se llama “El Rancho de Carlitos”. Venden parrilladas. Un garzón me dijo que no conocía a Quispe, pero llamó a otro. El lugar está cambiado. Pedro me saludó afectuosamente. Recordó algunos detalles aunque me dijo que era imposible ubicar a Quispe. De repente se aparece por acá, afirmó. Le dejé mi número telefónico sin esperanza que me llame en todo caso.
Recién hubo un corte de luz en el ciber. La mitad de los computadores se apagaron, incluido el mío (tuve que reescribir este fragmento). Gracias al corte conocí a mis vecinos. Sus caras y expresiones son fáciles de descifrar. Ninguno me miró a los ojos. Tal vez les da vergüenza estar aquí. Tal vez pensaron que soy de su misma especie.
El miércoles pasaré frente a la cárcel de Acha, en Arica.
Saturday, April 28, 2007
36
El marido de la señora Charo, Julio, me ofreció conducir uno de sus taxis. Es un Chevy Nova amarillo de los años 80, pero con un motor nuevo, rugidor como avioneta. Quiere que haga el trayecto de Iquique a Arica, ida y vuelta. Son como tres horas de viaje –o menos-. Le dije que la próxima semana partía. Me gusta la idea, por un tiempo, tal vez un mes, lo justo para lo que me resta, aunque no sé como responda. Acepté porque así tendré una comunicación más directa con el cura Sergio. No me ha respondido los últimos mails. Tal vez se sintió manipulado o encontró este blog.
La señora Charo se atrasó con el almuerzo. Pasó toda la mañana frente a una casa, en la otra cuadra, junto a la vieja de la pensión y todo el barrio. Sólo alcancé a ver la camioneta rectangular del Servicio Médico Legal. El crimen fue desmenuzado en el almuerzo. Todos conocían a la mujer, parecía tranquila, también a su marido. Los hijos de ambos jugaban en la cuadra. Fue un crimen pasional, me dijo la señora Charo con cara de contarme la historia. Parecía disfrutar los detalles sórdidos, mientras cortaba rodajas de tomate con un cuchillo. Concluyó que adoptaría a uno de los hijos de la pareja, si tuviera dinero. “Ellos no merecieron a esa clase de padres”. Nadie elige a sus padres, le dije. Y agregué esas frases que uno dice cuando almuerza con una señora de ese tipo: “los hijos son el mejor regalo del amor”.
-Si hubieran querido más a sus hijos, no habría asesinado a su marido, ni se habría matado ¿Qué destino tendrán ahora los pobrecitos?- afirmó.
-Tal vez a futuro ellos hagan lo mismo- dije.
-¿Cómo?- dijo.
-Maten a sus parejas y después se maten ellos- dije.
Estoy en el computador de la hija de la señora Charo. Es lento, algo anticuado, pero me sale gratis. Le envié otro mail al padre Sergio.
Tuesday, April 24, 2007
35
Creo que Natalia me quiso demasiado, aunque ahora reaccionó por miedo. Es natural casarse enamorado, ambos lo estábamos. En ese momento fue lo mejor vivir donde mis suegros. Había espacio y comodidad en la casa. Nuestra relación pareció mejorar cuando entró a trabajar al canal. Yo hacía trabajos pequeños para una revista de decoración. En la revista le fui infiel. Después perdí la cuenta de mis infidelidades. Ella parecía normal aunque a veces llegaba tarde. Siempre se justificaba de manera creíble, yo también. A su hermana le gustaba la misma música que yo.
Galleguillos decía que uno partía siendo infiel y terminaba asesinando. El partió al revés.
Su madre le dijo que estaba aburrido que el gueón le pegara. El tipo no tenía un trabajo estable. Si bien sacó a su madre de la prostitución, después cuando bebía la trataba de puta y la golpeaba. Esperaron el momento y actuaron. Galleguillos me dijo que no le costó. Más difícil le resultó tranquilizar a su madre. “Ella murió con la culpa de haberle quitado la vida a alguien. Sentía que se iba a ir al infierno”, me dijo.
Nunca hablamos de su período en Linares. En televisión y con toda la bulla que se armó con su detención recuerdo un reportaje donde le achacaron algunos crímenes en esa ciudad. Nunca se comprobó su autoría, ni se investigó sobre el tema.
Me dijo en broma que por diversas circunstancias –atropellos- acarreaba una docena de muertos.
Matar bajo la mirada de una madre es algo que no cualquiera lo puede decir. Fue ella quien me metió en esto, dijo suelto de cuerpo.
Saturday, April 21, 2007
34.
El niño siguió disparando después que su mamá se perdió tras la pesada puerta de la sala de urgencia.
Imaginé a un niño Cho Seung-Hui –el surcoreano autor de la matanza de la universidad de Virginia Tech- jugando con su ametralladora luminosa.
¿Qué habría pensado Galleguillos del surcoreano? Galleguillos se habría enterado por el diario, al otro día. El nunca siguió la CNN y ni tampoco veía noticieros. Trabajaba a la hora de los noticieros. En todo caso yo se lo habría contado en el V16, con los detalles, como debe ser.
Pienso que Cho partió con una masturbación frente al espejo. Sus testículos dispararon hasta el cansancio sobre su imagen.
¿Qué culpa tuvieron los universitarios? ¿Qué culpa tuvieron las chicas de Alto Hospicio? Galleguillos como Cho o Chikatilo trascendieron a su desgraciada manera. Se me ocurren los tantos otros que trascendieron como ellos, asesinando. En la historia reciente de Chile hay muchas justificaciones –porque este país es de justificadores- para cubrir los asesinatos masivos o los asesinatos en cadena o los asesinatos por una causa inclusive (mientras los desaparecidos seguirán ahí, bajo tierra, fondeados en hoyos, en fosas, al fondo del mar, esperando).
Pienso –aquí entre las bocanadas de fritura que expele el rectángulo de aluminio cargado de aceite y papas, en este ciber marginal- en la congoja cínica de Bush, de padre de su familia, cuando se lamenta por los chicos asesinados por Cho, y el contraste con su guerra: con sus marines humillando a los prisioneros. Si Cho hubiera sido norcoreano, ya Bush le habría declarado la guerra a Corea del Norte. Ganas le sobran a Bush.
Le tengo bronca a ese Bush como a Cho. Son esa clase de sicópatas mediáticos que se vienen; sicópatas que buscan el aplauso universal; sicópatas de ametralladores luminosas.
Galleguillos, en cambio, fue el perfecto sicópata de una despreciada toma de terreno de Alto Hospicio, donde la CNN no llega ni los noticieros impactan; donde los crimenes son pan de cada día y donde cada uno trata de salvarse como puede. Galleguillos es un sicópata tercermundista, como el Monstruo de los Andes o Garavito. Me dijo que sentía como un hormigón, un insecto controlador de polillas. Le dije que era un fascista de mierda. Se río como hiena, como siempre.
También me reí después que Natalia, hace media hora, me dijera que mi dinero estaba en el banco. Es sábado, le dije. Tendré que esperar hasta el lunes para ocuparlo.
Wednesday, April 18, 2007
El monstruo de Los Andes
... López (el monstruo de Los Andres) actuó a finales de los años 70 y principios de los 80, tiempos convulsionados por dictaduras, guerrillas y narcotráfico. Pudieron haberle achacado más asesinatos (era un delincuente marginal). Reconoció 300. La sacó barata: se ganó la perpetua en una cárcel de Ecuador. Ni la policía de Ecuador creyó en la desaparición de alrededor de alrededor 100 mujeres (en Perú y Colombia sumó el resto). Las autoridades concluyeron que las desapariciones se estaba produciendo debido al crecimiento de la demanda de esclavos sexuales y trata de blancas, hasta que alguién encontró una fosa común, un hoyo... (del fragmento 33)33.
Galleguillos no se convencía de que López -colombiano- asesinara a 300 mujeres entre Ecuador, Perú y Colombia. Yo tampoco. López actuó a finales de los años 70 y principios de los 80, tiempos convulsionados por dictaduras, guerrillas y narcotráfico. Pudieron achacarle más asesinatos (era un delincuente marginal). Reconoció 300. La sacó barata: se ganó la perpetua en una cárcel de Ecuador.
Ni la policía de Ecuador creyó en la desaparición de alrededor de alrededor 100 mujeres. Concluyeron que las desapariciones respondían al crecimiento de la demanda de esclavos sexuales y trata de blancas, hasta que alguien descubrió una fosa común, un hoyo.
Para nadie debe resultar grato reconocer que su madre fue prostituta. Por eso me crio mi abuela, me dijo. López fue hijo de una prostituta; el séptimo de 13 hermanos, nunca tuvo una infancia normal. Galleguillos tampoco. La madre de López era una mujer dominadora. Llegó a torturar a su hijo. Indiferente a sus obligaciones en el hogar, cualquier pretexto era bueno si le permitía estar en las calles.
Así comenzó a delinquir. Ignoro a que edad Galleguillos cometió su primer crimen, pero partió en el sur –según me dijo- después de la muerte de su abuela.
Pedro Alonso partió en la cárcel a los 18 años. Asesinó a sus cuatro violadores.
Nunca pensé que viviría en este sector -cerca del hospital-. La pensión es barata. Las habitaciones son de una madera que parece corcho. Hay olor a pasta base después de las 22 horas. Mis vecinos son vendedores ambulantes y fuman cuando pueden. Siempre me invitan. Creo que les intrigo. A estas alturas no sé que mierda parezco. A la dueña de la pensión, Teresa, le pagué dos semanas. Todas las noches he escuchado sus gemidos secos. No me preguntó siquiera el nombre, menos que hacía. Sólo me recomendó que tratara de no fumar dentro de la habitación. Es buen lugar para ocultarse. Hoy cuando llamé a Toña, me contestó un chico.
“Papa ciber” se llama esta porquería donde estoy ahora. Mientras escribo esto, a un metro hay un gueón friendo papas. Es un ciber hediondo, pero barato. Intanteré con Natalia: todavía me debe plata.
Cuando murió su abuela, Galleguillos, con 14 años, regresó a vivir con su madre, coincidió con el tiempo en que conoció a Ana, su primer amor.
Me justificó que su primer crimen fue por defender a su madre.
Tuesday, April 17, 2007
32.
Los presos me dijeron que estaba en tratamiento. No insistí. Me explicaron que el tratamiento consistía en drogas para dormir. A veces pasa tres días sin dormir, leyendo o escribiendo. Un gendarme me dijo que habitualmente pedía libros de ciencia ficción -a la biblioteca-. El último que leyó fue Los Astronautas de Yavé de J.J Benítez.
Me llamó la atención que escriba su propia versión del Apocalipsis: “...Dios no tendrá piedad ni misericordia con nadie, exterminará a todos los impíos y triunfante cabalgará junto a su ejército sobre la ciudad destruida por el fuego celestial”. Me lo recitó de memoria Javier, un boliviano que está preso por narcotráfico. El es uno de los que está convencido en la inocencia de Galleguillos. “Por sus manos escribe Dios”, me aseguró.
Al igual que usted me interesa el tema de Galleguillos. Sé que es culpable porque creo en la justicia, aunque trataré de ganarme su confianza para que reconozca sus crímenes y le pida perdón a Dios y a las familias involucradas.
Bendiciones, Sergio. (Posiblemente el viernes intentaré acercarme a él. No se preocupe cuando tenga la oportunidad le preguntaré si lo recuerda).
Gracias padre. He pensado que por ahora es mejor que no le pregunte por mí. Apelando a su buena voluntad me interesa que me siga contando a través de estos mail, más detalles sobre su actual situación. Me interesa también ese apocalipsis que escribe. Le insisto: escribo un reportaje sobre Galleguillos, para una revista de México. Saludos y en las próximas semanas me apareceré por allá.
Un abrazo y gracias nuevamente por su aporte.
Vengo de caminar por la playa. Siento arena dentro de las zapatillas. Estoy en una casa, frente a Cavancha, que a la fuerza fue dispuesta como ciber. Son las 15.30 horas. A mi lado hay una gringa media gruesa que mueve los dedos como enajenada. Ni siquiera tuvo la amabilidad de mirarme cuando me senté a su lado. Lo primero que haría sería echarle desodorante. A este ciber le falta ventilación.
Me puede ayudar, me dijo con su acento gringo.
Claro, le dije.
Cuando me agaché a conectar el cable de su cámara fotográfica al PC me encontré con el rostro de Charles Manson tatuado en su pantorrilla. Pensé en la manera en que recordarán a Galleguillos. Tal vez en 20 años más la gente se olvide.
Sunday, April 15, 2007
31.
Conoció a Ana –creo que tenía otro nombre- en una liceo de Linares. Me mostró las cicatrices en su muñeca. La chica regresó con él para que no se matara. Después la golpeó por puta.
Marta Belmar subió al V16. La saludó con un beso en la mejilla, afectuosamente. Vivían cerca. Era la madrugada de un día de verano, hacía calor. Abrí la ventana del auto. La chica bailaba en un grupo folclórico. La encontramos afuera del Club Deportivo Norteamérica, en calle O’Higgins –donde todos los fines de semana se organizaban tambos-. Veníamos de jugar fútbol y beber cervezas. Le preguntó cuánto le cobraba a La Negra. Te llevo gratis, pero si me esperas unos minutos. Vamos, respondió la chica.
Esta tarde le dejé unos bombones a Marta Belmar y a Sarita Soto. Una mujer que estaba en la animita me preguntó si me burlaba de la desgracia ajena. Le dije, de manera irónica, que era una especie de ritual psicomágico. Me puso cara de incrédula como si tratara con el peor charlatán. Ahora estoy en un ciber, en avenida Los Cóndores en Alto Hospicio. Espero la respuesta del cura Sergio.
El padre de Marta no cree que su hija esté muerta. Hace un tiempo pidió la exhumación de los cadáveres. Marta tenía buenas calificaciones en el liceo, además destacaba en el grupo folclórico. Era morena, delgada, de caderas gruesas y pelo negro. Sus piernas eran largas y carnosas, bellas. Sobresalía en la diablada que participaba. Era devota a la Virgen del Carmen, como su familia. En julio peregrinaban a La Tirana.
Era la única de hija de Luis Belmar, el pelado como le decía Quispe.
La chica no se sorprendió cuando me bajé en el último rincón de la población Jorge Inostrosa. "El Colocolo" –el trafi- tampoco. Cuando lo encendí, Marta afirmó que su pololo fumaba. Me pidió una quemada, mientras Galleguillos permanecía quieto, como gato aguardando a una paloma.
Ana quedó embarazada de su padrastro. Galleguillos quiso matar al padrastro, pero este le sacó la mierda antes por golpear a su hija. Le dijo que a la próxima lo mataría.
Marta propuso ir a la discoteca Kamikaze, a comprobar si su pololo la engañaba. Pásate para adelante, le dijo Galleguillos. La chica le hizo caso. Nos paramos en los estacionamientos del Kamikaze. Aproveché de beber más cerveza y quemar un resto. Galleguillos y la chica estaban al acecho. Gueones tontos, le dije. Marta tuvo razón con su pololo. Galleguillos aceleró y alcanzó a golpearlo. Retrocedimos como a 100 por hora y nos largamos hasta la salida sur de Iquique. Pasamos Los Verdes. Marta estaba borracha, yo igual.
El papá de Marta recorrió prostíbulos de Tacna, Cochabamba, La Paz y Santa Cruz de la Sierra. No la encontró. Por eso le redactó una carta al presidente Lagos.
La chica accedió a los besos de Galleguillos. No le costó desnudarla. Sus senos eran grandes y blandos. En medio del acto le vino un ataque de epilepsia. El resto fue buscar una manera como tranquilizarla, hasta que Galleguillos se descontroló.
Sentimos paz cuando terminamos.
Friday, April 13, 2007
30.
No está aislado. Si bien no recuerda -o no quiere reconocer- los crímenes, su presencia y los prejuicios hacen que uno sienta que está frente a un criminal. Su mirada es penetrante. Sus dedos son cortos, sus manos anchas y sus brazos fuertes. No podría decir si está más flaco o gordo. Sólo vi las fotos que todos conocen cuando se declaró culpable. Entiendo que uno siempre se fija en detalles como las manos o la mirada cuando se trata de asesinos. Inconcientemente uno lo imagina matando.
Me saludó vigorosamente. Me aclaró de entrada que estaba decepcionado de Dios -había olor a cloro en el cuarto-, que se aburrió de la Biblia y que Alto Hospicio era un pueblo perdido en el desierto, un lugar hecho por el gobierno para arrinconar a los pobres, a los marginales; un perfecto sótano de Iquique...
Me dijo que como taxista vio muchas cosas terribles, pero trató de ayudar en contraste con otros que se cruzaron de manos. Me habló de rescatar como el pescador de hombres. Se silenció unos minutos, y me habló de la vida eterna, de la trascendencia de la muerte, del paraiso.
Gesticuló con sus manos para decirme que su misión en la tierra era ayudar a otros para alcanzar la vida eterna, al mismo Dios. La conversación estaba siendo grabada por una cámara ubicada en el techo de la sala.
Dijo que Dios le había dicho que se declarara culpable.
Después recordó ver a chicas adolescentes prostituyéndose por droga. Culpó al gobierno y a Soria, el alcalde de Iquique.
Al final me dijo estaba preso por un complot en su contra tramado por el comisario de Alto Hospicio, un tal Marambio.
Esto fue ayer. Ojalá te sirva, bendiciones.
Sergio
(Me han dicho que los gendarmes lo utilizan de monitor antidrogas y que se ha ganado el respeto de los otros presos, aunque en el pabellón comparte con peruanos y bolivianos que cayeron por narcotráfico).
Tal vez el domingo pueda conversar con él.
Pregúntele por mí. Gracias.
Tuesday, April 10, 2007
29.
Fue después de una fiesta en la comisaría, cuando amanecía. Las chicas que nos acompañaban rieron de manera burlesca. Galleguillos les siguió el juego. Me sorprendió tanta complicidad. Parecían amigos. Estaban medias aturdidas por la noche y con el cutis brilloso. Podía oler su sexo blandusco, chorreante. Una me dijo que yo parecía un oficinista alcohólico, de esos con doble vida. Eran tres. Abrí la ventana. El viento de la madrugada limpió la oxidada atmósfera. Ibamos rápido, a 140 km por hora según el tablero del V16. Pensé que Galleguillos se dormía y terminaban las desapariciones, pero ya estábamos en Iquique, por la circunvalación en dirección a la Zofri. Andaban armadas, según Galleguillos. Con cuchillos. Las dejamos en su casa, en la Jorge Inostrosa. Le dicen “las chicas superpoderosa” y son primas, afirmó Galleguillos.
Unos meses después una de esas chicas, Mariela –creo que se llamaba- me acusó de que esa noche le robé una cadena de oro.
En el hospital, una enfermera me habló de la niña heroína. La atendió después del ataque del psicópata. La chica hablaba bastante, de su pololo, de su mamá… no parecía shockeada, a pesar de lo que se decía. Hace una hora pasé por el lugar donde vivió la chica, según me dijeron los vecinos. Había una mediagua habitada por unos hermanos ecuatorianos cesantes, que por oídas sabían de la historia. También pasé por la casa de Galleguillos. Es un montón de escombros, pero hay indicaciones, como unos graffitis, que indican que hay vivió el psicópata de la conchesumadre...
Su mujer me invitó a pasar. Le dije que no se preocupara, que esperaba afuera a su marido, pero insistió. Recuerdo que las paredes estaban decoradas por unos cuadros chinos de color rojo. La sala estaba ordenada y destacaba un florero con unas rosas medias marchitas. La mujer me sirvió un vaso de Bilz y encendió el televisor. La dejó en un partido de fútbol inglés. Me preguntó si venía a buscar a su marido para jugar. Le respondí que era taxista, y venía por un asunto del auto. A los cinco minutos apareció Galleguillos, con una mochila. Vuelvo de madrugada, le dijo a la mujer que asintió con una expresión de conformidad. Le ofreció si la preparaba un sándwich. Demoró diez minutos.
Esa noche asesinó a Sarita Soto Rubilar.
A la fiesta de Marambio llegamos como a las cinco de la madrugada. La bulla de la comisaría podía escucharse en toda la cuadra. Los vecinos estaban resignados. Galleguillos recibió la llamada de Marambio cuando se aprestaba a quemar su camisa ensangrentada. Justificó la muerte de Sarita porque no tenía otro futuro más que la miseria. Fue un golpe certero en la cabeza. La chica no sufrió en comparación a Marta Belmar.
Sunday, April 08, 2007
28.
Me atendieron bien, aunque no faltó quien me puso cara de asco.
Superhugo se acordó. Una negra lo acompaña en la foto. Dice que es colombiana, de Envigado. Es nueva. 30 mil sale la hora, con derecho a un trago. Su sauna se llama Annaiss. Está cerca de aquí, aunque no tengo ni plata ni ganas.
El cura de Arica también se acordó. Dice que me puede contactar con Galleguillos. Lo verá en dos semanas, a finales de abril. Tengo tiempo para seguir con esto. Mañana subo a Alto Hospicio.




